Monte su propia conspiración
8 Marzo 2007
Teoría de la conspiración es creer que tu mujer te engaña con su profesor de tenis para castigar tu postura sobre la negociación con ETA, y no por las excelentes prestaciones atléticas del agraciado. Miles de ciudadanos desearían ser neoconspiradores, pero creen que se necesita una especialización, y que no se puede maquinar una fabulación en condiciones sin sustancias como el ácido bórico o el dinitrotolueno, desprovistas del mínimo glamour. Falso.
El neoconspirador debe recordar la numeración básica de la cadena suspicaz: Un acontecimiento es un caso aislado, dos son coincidencia, tres conforman una tendencia que ya podemos llamar conspirativa, cuatro o más suponen una vulgaridad a enterrar en las páginas interiores del periódico. El mecanismo de fabricación se aclara con una trama concreta. Nos referimos a la Conspiración Miró, tan real como la Fundación Miró. En el último atentado del IRA en Londres, ardió una obra de Joan Miró. Años después, las Torres Gemelas son atacadas por Bin Laden –ya sabemos que no fue él, pero ése es otro montaje–, lo cual conllevó la desaparición del tapiz mironiano del vestíbulo. Ergo, el terrorismo internacional conspira contra el artista fallecido en Mallorca.
En este punto, los escépticos intentarán disuadirle de su teoría irrebatible. No importa, disponemos de argumentos adicionales. Por ejemplo, los mirós incautados a los detenidos en la Operación Malaya y en el caso Andratx. Nuestra conspiración es tan sólida como la novela Angeles y demonios de Dan Brown, con las obras de Miró trazando una ruta de la perversidad. Ya puedo imaginar a Tom Hanks, luchando por detener la próxima bomba en un entorno mironiano. Un artista anciano pavimenta el mundo de cumbres de la belleza, que serán destruidas por una mente criminal. Fin de la clase magistral y un ejercicio práctico: Averigüe en qué estadios ha marcado sus goles Ronaldinho esta temporada. Uno de los espectadores morirá de un infarto, en los seis meses posteriores a cada partido. Otra conspiración, sin duda.
