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La derecha se endurece
12 Marzo 2007

Me preguntan a menudo por qué voto sistemáticamente a la derecha. No dejan de asombrarse cuando les respondo que comporta menos convicción y compromisos que la izquierda, con idénticos resultados. Hagamos la prueba, ¿fue el año 1994 especialmente feliz o desgraciado para usted? Ni lo recuerda, y muchos tampoco saben a ciencia cierta si gobernaba entonces el PP o el PSOE –era González–. Planteemos un dilema más genérico, para no pecar de egoístas, ¿qué bancos han obtenido más beneficios en las eras de Aznar y Zapatero? En igualdad de condiciones, me quedo con la opción que no implica llorar hipócritamente a diario la extinción del oso panda.
La izquierda obliga a poner tu vida al servicio de tu ideología, la derecha consiste en no complicarte la vida. Así era hasta que el PP desarrolló las armas de manifestación masiva. La convocatoria semanal en Madrid, o la inversión imprevista en banderas, endurecen el título de conservador, que pronto exigirá de un cursillo previo. En eso pensaba mientras participaba –real o virtualmente, no hay diferencia desde Baudrillard– en la mayor concentración con un objetivo difuso de la historia reciente. Cuando me aseguraron que se desarrollaba contra la amenaza terrorista que pesa sobre España, me personé con una pancarta en la que se leía “Bin Laden, rata asquerosa, púdrete en prisión”. Me miraron mal. “Será sinvergüenza, Bin Laden no toca”.
Dado que Al Qaeda insiste en apoderarse de España, la manifestación no tenía que ver con el terrorismo, sino con demostrar que la derecha puede ser tan exigente y agotadora como la izquierda. Pregunté a los convocados: “¿Rescataría usted a una persona que se está ahogando, o se cercioraría antes de que no se halla en esa situación por su propia voluntad?” Solidaridad incondicional. Añadí, “¿y si esa persona es De Juana?” Les ahorro la respuesta. Zapatero subestimó el asco que produce ese etarra pero, quienes odian más a De Juana que a Bin Laden, poseen una excelente memoria histórica. La misma que nos trajo el 11-M.