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Añadid tiburones
28 Junio 2007

La experiencia del baño playero es rutinaria y previsible, indigna de un amante de la aventura. No es exagerado afirmar que Mallorca acoge a los cobardes del turismo mundial, remisos a partirse la crisma en destinos de escalada. Sin embargo, la costa se ha enriquecido este año con una plaga de medusas asesinas, fruto de algún desequilibrio planetario. Nuestro litoral sobresaturado adquiere así la vitola de un parque temático, despide sensaciones heroicas. El eslogan inminente es “¿Por qué viajar a Irak, si puede usted veranear en una playa minada de bichos gelatinosos?” Resuenan a nuestro alrededor los gritos de guerra: “Me ha picado algo”, “aquí hay otra”.
Para la mayoría de nosotros, ser picado por una medusa es lo más emocionante que nos habrá ocurrido en todo 2007. Pese a ello, el benemérito departamento de Medio Ambiente ha decidido erradicarlas y estudiarlas –tratándose de un ministerio, no nos preguntaremos para qué ha de analizar lo que de todas formas desea exterminar–. Como de costumbre, la táctica es errónea. Tras el fracaso de los voluntariosos pollos asesinos de la gripe aviar, y de las vacas locas asesinas, el éxito de las medusas asesinas debiera complementarse con la suelta de tiburones en las inmediaciones de la costa. Los escualos redondearían la experiencia de ocio. La mayoría de veraneantes están dispuestos a dejarse mordisquear el costillar, con tal de salir en televisión en hora punta.
Es posible que, con el tiempo y la familiaridad, se le pierda el respeto a las medusas, lo cual obligará a azuzar a manadas de rottweilers para que enriquezcan el veraneo de los turistas, o a obligar a los bañistas a fumar. La acogida a los animales vaporosos y urticarios confirma que el peligro es la mayor carencia de la sociedad contemporánea, guarecida y asquerosamente volcada en la afectividad. Atizar con periodicidad calculada el fantasma de Bin Laden no cubre las necesidades de una población hambrienta de miedo. Hasta una triste medusa le sirve de sucedáneo.


Sabelotodo
27 Junio 2007

La única justificación de que al PP le cueste tanto creerse su catástrofe en Balears, es que resulta increíble. Lo era hace escasamente medio año, el día antes de que el alcalde de Andratx y un director general del Govern de Matas abandonaran esposados sus despachos –compárese con la receta clásica del archivo contra la corrupción, aplicada en Santa Margalida–. También resultaban inverosímiles entonces una manifestación de 50 mil personas con un mensaje diáfano, la pérdida de la mayoría absoluta y de las siete instituciones capitales de la comunidad, o la fuga a Miami del artífice del estropicio.
Por desgracia, nuestro cerebro se adapta prodigiosamente a los imprevistos. Estoy seguro de que, en cuanto conquiste a Charlize Theron –¿o era Sharon Stone?–, me parecerá lo más normal del mundo. Me atrevo a decir incluso que dejará de gustarme. Ya que hoy aceptamos sin parpadear sucesos que ayer pensábamos que atentaban contra la lógica mallorquina, hemos de preguntarnos quién había creado una realidad que desterraba esos acontecimientos. No sorprende tanto la incapacidad de predecir como la habilidad para torturar los datos, hasta deducir de ellos conclusiones erróneas. La atrofia de la víscera analítica.
Admitamos la ceguera de los protagonistas de los desastres políticos en curso, puesto que ha contribuido a propiciarlos. Me refiero aquí a las decenas de seres humanos que sabían que UM iba a pactar con el PP. No a quienes apostaban por esa alianza, en aplicación de la ley de probabilidades o de su simpatía personal, sino a quienes presumían de un conocimiento privilegiado. Parecía que salían del despacho de Munar, con una confidencia perfumada. Sería oportuno combatir la plaga de las personas que siempre están informadas de lo que no va a ocurrir. Los sabelotodo abundan, por lo que se me agotaría el tiempo libre en telefonearles uno a uno, para averiguar el origen de su ciencia infusa. Evitaremos llamarlos simple y colectivamente mentirosos. Sólo tienen una relación conflictiva con la verdad.


Los druidas del PSM
25 Junio 2007

La mayor audacia del Bloc estriba en haber consolidado un pacto con el PSM. Antich no ingresará en los anales por cerrar un trato con UM, sino por haber integrado al partido nacionalista con piscina, cuyas rabietas pueriles tanto nos recuerdan al odioso Fernando Alonso. En el primer pacto de progreso, la Unió de Pagesos, la Obra Cultural y el Gob tuvieron que personarse en el Parlament, para vigilar que los diputados del pésame cumplieran lo acordado. Conviene que hoy vuelvan a apostarse en la cámara. Armados.
Hay que remarcar en honor del PSM que, de haber sido por su nomenklatura, Matas nunca hubiera llegado al Consolat, porque Balears estaría todavía presidida por Gabriel Cañellas, que los apacentaba como a sus hijos. A ese partido, la ausencia de la derecha paterna le da más miedo que su gobierno. Necesita perder, para reconciliarse con sus esencias lacrimógenas. Son los adolescentes gimoteadores de la tercera edad. Durante unos días, llegué a pensar que Biel Barceló modernizaría las telarañas soviéticas de su formación. Agradezcamos al secretario general –sargento, más bien– su énfasis por confirmar que sólo es un títere de los druidas petrificados que hundieron sus siglas. No son diferentes, sólo son más jóvenes.
Me gusta enseñar las cartas, por lo que reconozco que el 27-M supe que escribiría este artículo. La IB3 que cocinaba Pere Sampol era peor que la de María Umbert, si ello fuera posible. Por algo Matas homenajeó a ese diputado extensa y cínicamente, en el último debate del estado de la comunidad. El partido anfibio debió quedarse con Cultura, para que otro de sus jerarcas se fotografíe junto al catalanista Woody Allen. Celebremos que el último cuarto de siglo nos haya gobernado el PP en su machismo original, y no en la versión adulterada de los druidas del PSM. Si creen que exagero, pregunten por ahí. No a los historiadores de pasta de boniato, que falsifican la realidad para adaptarla a esas siglas, sino a quienes se han desenganchado de la secta.


Excma. Muñoz Resta
21 Junio 2007

Leo, con estupor que creía desterrado a otras épocas, que los plenos municipales de Cort deberán cambiar su fecha habitual, porque la concejala palmesana Myriam Muñoz Resta –a la que tengo el honor de no conocer, como el 99 por ciento de sus conciudadanos– ha de compatibilizar ese cargo con un sacrificado escaño en el Congreso de los Diputados, y ambas instituciones trabajan el mismo día de la semana. Un edil raso de Palma cobra un salario por encima de la media de los ingresos de los habitantes de la capital que le han votado. Si no lo entiendo mal, el PSOE nos informa de que esa suma no sólo puede ingresarse trabajando a ratos perdidos, sino que además tenemos que adaptar el pulso ciudadano a los compromisos particulares de sus perceptores. El sueldo que percibe la superconcejala en Madrid no nos interesa, porque allí se vota con los pies.
Ni siquiera puede hablarse de imprevisión, porque Muñoz Resta ocupa el escaño que dejó libre Antich tras el 27-M, cuando ella misma ya sabía que era concejala. Está claro el desdén que la excelentísima señora –la diputada más joven del Congreso– siente por sus representados pero, sumisos como buenos mallorquines, proponemos medidas que permitan conciliar sus diversas ocupaciones a los concejales socialistas. Por ejemplo, suspender el aterrizaje de otros aviones en Son Sant Joan, para evitar retrasos a sus aparatos los días en que algún diputadísimo deba contribuir con su voto a la escuálida mayoría. Además, se cerrará al tráfico la Vía de Cintura en horarios a dictaminar, para que por ella circulen únicamente los excelentísimos de Cort. No se nos oculta que es más vistoso firmar la paz con ETA que limpiar las asquerosas calles de Palma, y que Zapatero tiene más glamour que Antich. Tampoco sirve de excusa que sea una solución temporal. Por si soportar a estos políticos no fuera bastante, encima hemos de aguantar que crean que nos hacen un favor. Y ya sabemos que todo funciona dentro de la más estricta legalidad, también Son Espases.


La cruz y la ceniza
20 Junio 2007

Contemplo a Aina Calvo en su flamante despacho –la flamante es ella, pero se entiende–. A la izquierda de la alcaldesa, un objeto de idolatría de pésimo gusto, que delata un vicio pernicioso para la salud y que es una herencia indubitable de Cirer y de su manera de gobernar. Culmina el traspaso de poderes, y el odioso mamotreto continúa allí como si fuera un dinosaurio. Me refiero por supuesto al flagrante cenicero sobre la mesa. A los ceniceros, porque son dos. Tan inequívocos como el retrato del Rey, situado a mayor altura que un crucifijo sí desaparecido. Menos religión y más adicción, reza literalmente el lema del equipo municipal entrante.
No insinuamos que Cirer haya perdido el ayuntamiento por los signos de tabaquismo imperantes en su sacrosanto reducto, aunque las cenizas estén a la altura de las peregrinas causas esgrimidas para explicar la debacle. Se sabía de antiguo que las convicciones religiosas de la antigua alcaldesa son más hondas que las democráticas, y le merecerían un obispado de consolación. Por eso mismo, cabe desmentir enérgicamente que el crucifijo haya sido retirado por Calvo. La cruz se la ha llevado puesta su predecesora.
El poder inoxidable del periodismo consiste en que, al denunciar la existencia de un cenicero en un despacho municipal, ese instrumento de la corrupción pulmonar desaparece de inmediato. De paso, que trasladen al depósito de Bellver la grapadora, que parece un potro de tortura. Ningún palmesano debe reeditar mi estupor, la última vez que visité a un coronel de la Guardia Civil en su despacho –no como detenido, extrañamente–. Con la Ley de Humos ya en vigor, el jefe benemérito sacó un paquete de Ducados y fumó impenitente durante más de una hora. Calvo procede del ministerio de Moratinos, en cuyo sanctasanctórum también he penetrado, para denunciar la existencia de un cenicero con el agravante de que llevaba inscrito el escudo del Atlético de Madrid. O tal vez los ceniceros de Cirer sólo querían recordarnos que Pulvis eris et in pulvis reverteris, ese inolvidable rigodón de ball de bot.


Palma despierta
18 Junio 2007

Palma está obligada a ser una de las ciudades más bellas del mundo. Fageda y Cirer la liberaron con tesón de esa condena. Su apuesta feísta tiene por emblema la pérdida de simetría del Borne, una mariposa a la que arrancaron un ala. Los ex palmesanos se limitan a revolotear su ciudad, a huir de ella tras el compromiso laboral ineludible, a orbitarla por la Vía de Cintura. En domingo, cuatro de cada cinco de sus callejeadores son inmigrantes. El quinto es un turista. La pesadilla urbana era la principal prueba de que el PP podía someter a Balears a cualquier vandalismo, sin pagar un precio por ello.
La ciudad adormilada ha despertado a medias. El retorno a la lucidez coincide con la implantación de los métodos de acción directa de Matas –Son Espases, la facha marítima, el fantasma de la ópera–. Ahora mismo, la sociología subyacente a este artículo se polariza en la nueva alcaldesa. Arrasaría a Cirer, en una segunda vuelta que fuera votada en secreto en lugar de pactada en secreto. Nadie se escandaliza hoy si escribimos que Aina Calvo es la mejor opción posible para Palma. Salvo que lo ha decidido UM, no los electores. De hecho, los socialistas locales no confiaban en su candidata. Este desafecto supone la mejor garantía de éxito.
Me atrevo a decir que más del sesenta por ciento de palmesanos se sienten razonablemente satisfechos de la llegada de Calvo. Pese a que todavía no ha hecho nada. Esperemos que no sea precisamente por eso. Triunfar por anticipado zapa la labor de gestión. La alcaldesa se enfrenta a las secuelas de una aclamación irracional. Deberá distinguir entre quienes la han aceptado –cada vez más– y quienes la han votado –los sospechosos habituales, además de UM–. Para no poner en peligro sus aspiraciones ultraterrenas, los mallorquines se han especializado en votar a la derecha, en la confianza de que las protestas izquierdistas paliarán después sus efectos. Hoy se encuentran con la izquierda en el lado equivocado, o inhabitual. No queda tiempo para celebraciones. Palma no puede esperar.


En fútbol también pasa
14 Junio 2007

Las disputas entre partidos coaligados no siempre consiguen ser más enconadas que las querellas intestinas en un partido determinado. El reparto de cargos, en un pacto postelectoral, jamás es tan sangriento como la adjudicación de cuotas a los distintos sectores de una formación determinada. Cuando Sarkozy –con mayoría absoluta– coloca al rojo Bernard Kouchner de ministro de Asuntos Exteriores, es un genio de la creatividad. Pues bien, el presidente francés está más distante, del médico a quien ha encomendado la imagen de Francia, que Munar del líder más radical del Bloc. Y antes de increparme sobre si es justo que Balears sea gobernada en estas condiciones, pregúntese si es justo que el Real Madrid gane la Liga como lo ha hecho, o si es lícito que usted tenga una casa, una pareja y una televisión de plasma peor que el vecino. En Mallorca siempre sobran argumentos para que la derecha no se desenganche del trono.
“Me juzgarán por mis resultados”, dice el mismo Kouchner de antes, y así ocurrirá con la alianza cocinada en Balears. Los dirigentes del PP deberán plantearse el grado de prepotencia que han alcanzado, para que su descabezamiento –que sólo ha empezado– sea contemplado con regocijo entre sus propios seguidores. Y tiene razón el todavía presidente de ese partido, los resultados han sido “históricos” para la mísera valía real de la tripleta Cirer/Estarás/Matas. En honor a la verdad, la alcaldesa saliente de Palma siempre supo que la alcaldesa entrante acredita mayores méritos que ella, para desempeñar el cargo. Bill Clinton, uno de los estadistas más brillantes del pasado siglo, sostiene que la base de la política “consiste en ganar, sólo así pueden desarrollarse las ideas”. Matas puede girar tantas veces como quiera la ruleta numérica. Ha sido derrotado, y no por la izquierda, sino por sí mismo y por una Munar que dirige el ritual sucesorio con su habitual sangre fría. No descartemos que el Barça venza el domingo en Tarragona por un 0-17. Sin embargo, sus jugadores volverán al vestuario frustrados. ¿Entienden la diferencia entre ganar y ganar?


¿Dónde vive Matas?

Todos sabemos dónde vive Matas –y algunos han votado en consecuencia–, pero la pregunta por un día es retórica. Noqueado por las elecciones, habita un universo paralelo donde siempre tiene razón. Avergonzado de presentarse en público, y le sobran los motivos, ha reinterpretado en una declaración clandestina el resultado del 27-M. La excusa era arrearle a Munar. Visto cómo seduce a UM cuando es un simple pretendiente, cabe imaginar su comportamiento tras un pacto.
Salvo error en el recuento, el PP ha perdido el control de Palma, Mallorca, Menorca, Eivissa, Formentera y Balears –seis instituciones seis–. También ha bajado en votos constantes respecto a 2003, puesto que el censo ha crecido. Su táctica de reducir la campaña a un akelarre contra UM ha conferido un vigor renovado al partido nacionalista. Por segunda vez, Matas ha desperdiciado una mayoría absoluta. Si estas coordenadas encuadran el mayor triunfo de la historia, entonces basta que los representantes de la derecha se voten a sí mismos en la media docena de investiduras, a ver qué sucede.
Matas omite asimismo que se midió a un rival tan débil que no recordamos ni su nombre. La ausencia de adversario aumenta la atmósfera plebiscitaria de las elecciones, que él corrobora al arremeter contra Munar. En ese referéndum, el PP obtuvo el mismo porcentaje que Ségolène Royal, otro resultado histórico. El veredicto pudo deberse a la ausencia de antidisturbios en los colegios electorales, en contra de lo habitual en las autopistas de la legislatura. A escondidas y agazapado, como de costumbre cuando no le van bien las cosas, el aspirante se erige en protagonista, ahora de su segundo gran fracaso. Es importante que el president en funciones –“Matas funciona”– confirme periódicamente las razones por las que ha perdido las mayorías. Si lo desalojan del Consolat, le sobran estancias privadas donde reunir a su camarilla, y confirmar que ha ganado hasta Roland Garros. No nos acusen de sanguinarios, nunca seremos tan crueles como sus correligionarios cuando lo desguacen.


El matrimonio Nadal/Calvo
11 Junio 2007

El matrimonio de Miquel Nadal y Aina Calvo es indisoluble. A saber, cuesta disolverlos y pasar del problema a la solución homogénea. Para visualizarlo, su química es tan mala como la existente entre Jaime Matas y Pere Rotger. Su rivalidad por la alcaldía de Palma recuerda a las fricciones entre Rajoy y Gallardón en Madrid. O por ponernos globales, son tan irreconciliables como Sarkozy y su esposa. Nunca habrá amor entre las parejas citadas en este párrafo, todo un alivio en una época en la que ya sólo sobreviven las uniones de conveniencia.
Desde la extracción biográfica patricia y plebeya, los conceptos más antagónicos sobre Palma anidan en Nadal y Calvo. Tampoco aquí hay novedad. El matrimonio nos liga con el ser humano más inapropiado, y la política consiste en llegar a acuerdos con personas a las que no saludaríamos por la calle –Zapatero con Bono, Blair con Brown–. Quienes seríamos incapaces de tamaña duplicidad o flexibilidad nos desentendemos de esa actividad comestible, para admirarnos luego de que los practicantes de tan innoble arte tampoco se hayan enterado de sus fundamentos. La clave radica en que la rivalidad no nuble, a los cónyuges, la identidad del enemigo compartido.
Aprender a amar es un largo proceso, y un mandato electoral sólo dura cuatro años. Por tanto, quizás proceda divorciar a los contrayentes de Cort antes de formalizar su unión, pero sólo después de consignar que ni Calvo ni Nadal tienen la importancia tremenda que se adjudican. Ninguno de ellos supera en valor al partido del que son empleados muy bien pagados. De hecho, ambos vienen de gobernar –en Exteriores, en el Consell Inmobiliario de Mallorca–, y nunca lo han hecho en solitario. Si desean más contradicciones conyugales, el caso Andratx estalla con una denuncia de UM que Nadal no hubiera endosado, y mientras el PSOE de Calvo dormitaba en la oposición. Cuántos desastres conlleva la curiosa manía de exigirle a un matrimonio más de lo que hemos sido capaces de conseguir en solitario.


Los votos de Munar
7 Junio 2007

Munar suma más votos que Matas o Antich. Nos hartamos de repetir que la dueña de Mallorca, y ahora de Balears, sólo reúne 30 mil sufragios. Rematamos la descalificación acusándola de ser más derechista que el PP, sin reparar en que ese dato aumenta la estimación del fervor de unos votantes que, pudiendo apostar por siglas masivamente ganadoras, se inclinan hacia la minoritaria Lady Diada. Pero hay más. Si Matas creara un partido nuevo a su imagen y semejanza, que tuviera que competir con los populares, ¿reuniría treinta mil sufragios? Ni por asomo. El mismo razonamiento vale para Antich, cuyo voto cautivo se cuenta por docenas.
Examinando el recorrido histórico del PP en las elecciones de Balears –empezando por su descenso porcentual en votos constantes el 27-M, y los sucesivos desastres que provoca su actual presidente–, es lícito concluir que el opíparo Matas no suma un solo voto a su partido. Desde luego, no aporta 30 mil ni en la cábala del más desquiciados de sus fanáticos, todos ellos contratados en IB3. En cambio, y dado que Munar monopoliza las críticas a UM, cómo no atribuirle simétricamente sus resultados positivos. En España no hay un ejemplo de mayor simbiosis entre una formación política y su líder, para lo bueno y lo malo.
Mientras su partido mantenga unas dimensiones reducidas, es posible que Munar consiga más apoyos personales que Matas y Antich juntos. El porcentaje de votos a UM en contra de su propietaria es muy inferior al de votantes del PP de Rajoy, o de la derecha sin más, que mantenemos la disciplina de voto por encima de candidatos como Matas, o a los devotos de Zapatero –¿queda alguien ahí?– que sólo conocen a Antich por referencias, y mejor así. Ya sé que ahora procede repudiar a Munar, para quedar equilibrado. Conste por tanto que no la voto –antes apoyaría al Bloc–, por incompatibilidad peluquera. Ni siquiera creo que sea imprescindible para el futuro de Balears, como sostienen hoy PP y PSOE. Pero las matemáticas obligan a considerarla la candidata más votada.


‘Interneta’
6 Junio 2007

Internet liquidará las pretensiones estéticas de la escritura. La degradación es imparable, hasta los autores más egregios sucumben a la globalización de la literatura. La mayoría de libros parecen hoy salidos del mismo ordenador, una vacuidad a la que no escapa el comunicado mediante el que ETA anuncia el regreso a su actividad habitual. Dado que la ruptura del alto el fuego aparece en un texto, conviene leerlo. Es deplorable, digno de la prosa chamuscada y temblorosa de cualquier foro de la red para eternos adolescentes.
Si ETA no sabe lo que dice, tampoco sabe lo que hace. No merece siquiera el estupor que provocan los sangrientos mesianismos revolucionarios, con su prosa desbocada que se regurgita en himnos patrióticos tras la victoria. Las repercusiones estatales no deben oscurecer la expresión de parvulario de Interneta. Su puerilidad asesina se manifiesta como un virus de la red. El autor de su comunicado chatea que “el futuro está en nuestra mano”, memez que ya sólo aparece en las canciones de Barbra Streisand.
Ni uno solo de los miles de estudiantes que afrontan la selectividad por estas fechas escribe peor que ETA. Ha adquirido el grado de banda que le niega la prensa mundial –donde sigue siendo un “movimiento independentista”, sin adherencias de terror–. Durante la tregua, se ha rearmado y se ha liberado del mínimo resabio ideológico. Sus objetivos son irrealizables, porque ni siquiera sabe expresarlos. La única certeza es que, al día siguiente de lograrlos, despacharía al PNV. A continuación, los pistoleros supervivientes se enzarzarían a tiros entre ellos. Sólo sobreviviría el autor de sus textos sin cerebro. El error de Zapatero, la única persona nombrada en el comunicado, ha consistido en la pretensión de liberar a interneta de su propia locura. A cambio, se ha llevado un chiste patético sobre su talante –”se ha convertido en un fascismo”–. Los etarras necesitan las pistolas porque no saben pensar, su lógica frugal desacredita la avalancha de comentarios a su alrededor. ETA sólo mata, es analfabETA.


Monarquía popular
4 Junio 2007

Antena 3 elige al Español de la Historia. El número 41 lo ocupa David Bisbal, lo cual sintetiza la calidad de nuestra historia y de nuestra actualidad. Aznar no aparece, pese a su aclamada reencarnación vitivinícola. En posición prominente para sus años figura la plebeya Letizia Ortiz –así como su esposo–. Su posición decimoquinta la coloca sólo un puesto por debajo de Zapatero. El emparejamiento con el socialista permite calibrar el tirón electoral de la futura reina. Además, aporta una estratagema para resolver la complicada sucesión a la jefatura del Estado, en un país más juancarlista que monárquico.
Para soslayar la transmisión hereditaria, sometamos a Letizia Ortiz a votación, ahora que consta que recibiría tantos apoyos como el inquilino de La Moncloa. La elección popular de la Española de la Historia revalida un argumento que George Bernard Shaw ya utilizó en El carro de las manzanas. En este drama, un presidente del Gobierno elegido democráticamente reduce al rey a un papel decorativo –pretensión que Aznar ya esbozó con Juan Carlos de Borbón–. El monarca se defiende presentándose a las elecciones. El mismo proceso se seguiría con la princesa de Asturias, futura candidata por el Partido Monárquico, en adelante PM. Dado que Rajoy no figura en los 200.000 primeros puestos del Español de la Historia, las probabilidades de victoria de la periodista son amplias.
¿Le suena descabellado este mecanismo de consolidación de una dinastía? Es el mismo utilizado en Estados Unidos por Bill y Hillary Clinton, aunque en este caso se empezó por el cónyuge de sexo menos inteligente. Más adelante le llegaría el turno presidencial a las hijas de Letizia Ortiz, copiando de nuevo el modelo paternofilial que ha inmortalizado a la familia Bush en la Casa Blanca. En este reparto de poderes, Felipe de Borbón desempeñaría la Jefatura del Estado y su esposa ejercería como presidenta del Gobierno. Por comprometidas que se vieran las elecciones o las sucesiones, la perpetuidad y la paz conyugal quedarían garantizadas.