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El artista del fotomóvil
30 Julio 2007

El concierto del año ya tuvo lugar, el pasado sábado en Bellver. Tocaban algunos Tindersticks, campeones de las canciones indistintas. Soberbio, a falta de dilucidar por qué el ingeniero de sonido desfiguraba la voz del solista, más allá de la obligación de maltratar a los espectadores de pago. No fue el mayor inconveniente para quienes estaban sentados detrás de algún artista del fotomóvil, curioso especimen que aplaca su aburrimiento en las actuaciones a base de captar fotos magistrales con su artefacto. No aspira a inmortalizar el evento, sólo a imponer su real gana.
Si se limitara a dormir o a ingerir drogas, no habría nada que objetar, pero el artista del fotomóvil se contorsiona, saca su artefacto por encima de la cabeza o a los lados. Es decir, hace lo imprescindible para que el espectador de pago situado detrás de él se desentienda de la actuación, y suspire para que se materialicen las leyendas urbanas sobre la radiactividad letal de los móviles. No sólo está obligado a contemplar el espectáculo bajo el encuadre del genio de la cámara, que le ciega cualquier otra perspectiva. Además, se ve deslumbrado por el foco que ejerce de pantalla.
Los artistas del fotomóvil desaparecerían como por ensalmo, sin más que obligarles a cubrir por un día la rutina de un fotógrafo profesional. Con todo, no queremos frustrar el destino final solidario de sus imágenes –“mira, abuelita, las fotos de Tindersticks que me pediste”–. Aceptemos que, cuando reproducirse es más importante que sobrevivir, reproducir es más importante que vivir. Simplemente, solicitamos que se concentre a los artistas del fotomóvil en un lugar predeterminado del patio de butacas, o de sillas de plástico. Allí, los Cartier-Bresson y las Leibovitz se martirizarán mutuamente, mientras dan rienda suelta a su creatividad. Disfrutarán de una pasión artística adicional, la de paparazzi aporreándose por lograr fotografías que no interesan a nadie. Y si piensa que no podemos empeorar, espere a que se invente el móvil que hace radiografías, en claro homenaje a La montaña mágica.

  • Introducido en : General
  • Autor :mvalles

4 Comentarios en “El artista del fotomóvil”

. joan - 30 Julio 2007

Magistral.

1. tomeu - 30 Julio 2007

Totalmente de acuerdo, pero lo peor, bajo mi punto de vista, no son las molestias ocasionadas en el momento de creación del artista del fotomóvil, sinó las externalidades generadas por su actividad creativa, ya que Internet se está convirtiendo en el gran océano del siglo XXI, porque muchas de esas obras del artista del fotomóvil (que podriamos catalogar como “basura”) acaban ahí. Las más afortunadas navegan a bordo de fotologs fantasmas de entre 0 y 1 visita anual. Todo esto hace que, cada vez más, buscar en Internet, sea como rebuscar en el cubo de basura (o del reciclaje, para ser más sostenibles) el maldito tiket que sabes que está pero que el resto de desperdicios no te deja encontrar.

2. Tomeu Gomila - 1 Agosto 2007

Senyor Vallés,

Varem pagar a n´aquest pollo del mòbil per que et fotés el concert i així ens poguessis fer riure amb la teva millor bateria d´ironíes.

Bromes apart: gràcies per la teva presència dissabte passat a Bellver.

Per mi fou millor el concert de Josephine Foster el dissabte 21 a Sa Pobla…però gràcies a n´Stuart

3. popigirl aka dolorespop! » Stuart A. Staples en Mallorca - 9 Septiembre 2007

[…] guasa del párrafo inicial, venía por el debate abierto a raíz de la columna de Matías Vallés, El artista del fotomóvil, en la que con su fina ironía se quejaba de los aficionados a tomar imágenes -con dispositivos de […]

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