Zapatero, la propina de Solbes
18 Diciembre 2007
El fichaje de Solbes por la lista socialista en Madrid no sólo igualó en fanfarria a la incorporación de Garzón en su día al mismo elenco, sino que puede tener idénticos resultados desastrosos para el PSOE. A lo largo de la legislatura declinante, cada propuesta de Zapatero venía seguida de una indagación periodística ante su vicepresidente económico, para saber si la consideraba plausible. La inversión de roles llega al extremo de que el presidente parece un mero apéndice de su teórico subordinado, la propina de Solbes.
De ahí que la lección magistral de Solbes, sobre las propinas excesivamente generosas en el café, deba ser reinterpretada como una crítica velada a Zapatero. El discurso pedestre del megaburócrata escenifica el estado lamentable de la ciencia económica, siempre más próxima a la religión que al recoleto esoterismo. Sin olvidar el clasismo lacerante de la tabarra vicepresidencial. La vida regalada de los ministros no es una metáfora. Sólo abonan las propinas y Solbes –habría que repasar cuántas comidas endosa a los Presupuestos– quiere liberarse incluso de esa carga onerosa.
El énfasis en el detalle oculta que el mensaje providencial de Solbes no consiste en la incidencia de las propinas en el IPC –cuando su arbitrariedad literal las excluye de los precios–, sino en su viaje en el túnel del tiempo. El vicepresidente gratis total lamenta que “no sabemos que 20 céntimos son 32 pesetas, y que un euro son 160 pesetas”. Es decir, reivindica el retorno a la peseta como unidad monetaria española. Nos encontramos ante la decisión económica de mayor calado de un gobierno continental, desde la introducción del euro. Curiosamente, Solbes nunca se ha quejado de que no sepamos que trescientos mil euros son cincuenta millones de pesetas, y de que suscribamos alegremente hipotecas por tales sumas. Esa ignorancia ha colocado a su país al borde del desplome económico y medioambiental, pero permitirá que el vicepresidente mantenga un sueldo a prueba de inflación. Y Zapatero de propina del banquete. O de pourboire.
