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Traidores al terrorismo
30 Mayo 2008

Admirarse de que una mujer corone la cima de una organización terrorista también es machismo, lo cual debe orientarnos sobre el escalafón de las variantes de la maldad. Si en marzo de 2006 hubiéramos escrito que Ainhoa Ozaeta era una asesina despiadada, vil como la alimaña más abyecta, se nos hubiera achacado una crueldad fuera de protocolo, además de la misoginia. Por aquel entonces, la etarra anunciaba con solemnidad y elocuencia el alto el fuego permanente de ETA. ¿Puedo decir que nos convenció, que nos sedujo incluso para que soñáramos con la paz? También la creyó el PP, tan preocupado por la materialización de la tregua que concentró su maquinaria para impedir que el proceso fructificara.
Ahora toca calificar a Ozaeta de bestia inmunda, pero así no avanzamos en la comprensión de su locura. Esta terrorista me engañó. No es la primera mujer que lo consigue, por lo que cegaremos este camino. Me parece más llamativo que fuera una traidora a su causa, hablando de paz en términos cordiales contra sus principios actuales. Qué necesidad tenía de mentir entonces. Vale que el ser humano es el único animal que considera que la infidelidad hacia sus congéneres es más importante incluso que asesinarlos. Sin embargo, estamos mejor adiestrados para entender el asesinato terrorista que la ligereza en sus principios.
A los terroristas les negamos la facultad de sorprendernos. Entonces, el colombiano Tirofijo fallece de un infarto, como si fuera ejecutivo de un banco de inversiones. Sus compinches supervivientes debieron tirotear su cadáver antes de enterrarlo, para que adquiriera la única fisonomía aceptable en un guerrillero –¿por qué ETA es una banda asesina, y las FARC una guerrilla?–. La mayoría de terroristas son campeones en la creación de un mal de gran intensidad a bajo riesgo. Con la colaboración de todos nosotros, tan generosos en nuestros miedos. Esperemos que Bin Laden no muera enchufado a la máquina de diálisis que arrastra por Tora Bora. Nuestra imagen de la perversidad no podría resistirlo.


Quién mata a los grandes chefs
28 Mayo 2008

Nunca he comido en Chez Ferran Adrià, pero él tampoco lee mis artículos. En mi familia hay media docena de cocineros mejores que el artista catalán más hiperbolizado desde Dalí, pero nos lo comemos en privado. Ahora, un charlatán de los fogones denuncia a sus colegas por charlatanería. Hasta aquí, la rencilla sería un capítulo más de Canal Cocina. Sin embargo, el hablista sartenero salpimenta sus comentarios con insinuaciones sobre la toxicidad de la alta cocina –un desastre equivalente a que los visones cosidos en los abrigos orinaran sobre las propietarias de las pieles–. El vulgo se conmueve con la revelación, como lo haría si le informasen de que los yates de más de treinta metros tienen problemas de estabilidad sobre las aguas. Pobres magnates.
Soy el único periodista mallorquín que no ha comido gratis en el Tristán, me faltan credenciales para escribir este artículo. Continúo, sin embargo. Pese a las acusaciones del chef parlanchín sobre la nocividad de la cocina de sus rivales, éstos presentan un aspecto rollizo y saludable. Siempre sospeché que no comían los platos que cocinaban. Quizás no puedan pagarlos. Hasta ahora, la toxicidad de sus producciones sólo afectaba al bolsillo de sus clientes, que se empeñaban en averiguar cuánto has de gastar para que un plato te parezca una obra maestra. La alta cocina no crea placeres a la altura de tu paladar, sino de tu tarjeta de crédito.
Nunca confíes en un cocinero ni en sus descendientes. Si algún cliente falleciera tras serle inyectada una emulsión gelificada de hidrógeno líquido con espuma de plutonio, el artista culinario sería absuelto, porque la mayoría de días ni comparecen en los fogones. Ahora se descuartizan entre ellos. No hay que interrumpir la limpieza, sino perfeccionar en todo caso sus técnicas de envenenamiento, para reducir la efusión de sangre. Como en la película, quiero saber quién mata a los grandes chefs, para felicitarlo. Media vida enseñando que la química es cocina, y un chef obeso inventa ahora que la cocina es química. Me vuelvo a Chiquilicuatre, tiene más proteínas.


Chiki le pone letra al himno
26 Mayo 2008

El himno español ya tiene letra. Las audiencias televisivas refrendan al Chiki chiki como el texto que debe enardecernos hasta matar, o incluso morir, por un país que sólo nos inspiraba una siesta. La recuperación de la falta de orgullo patrio ha enturbiado la constatación de que el festival de Eslavovisión –antes Eurovisión– fue ganado por Rusia cantando en inglés. Si la momia de Lenin levantara la cabeza, también perrearía. El idioma no es circunstancial. Spain suena menos ofensivo que España, un ligero cambio de nomenclatura restaura la unidad nacional.
Eurovisión congregó a una España sin fisuras. Cavernícolas y filoetarras, obispos y proabortistas. En el momento histórico en que cada votante del PP tiene una idea diferente del país –y cada elector del PSOE tiene ninguna–, Chikilicuatre demuestra que, degradando suficientemente el mensaje, se encauza la unanimidad. Los separatistas de Madrid y de provincias deberán recapacitar sobre sus estrategias erróneas. Al exaltar sus esencias, planteaban una patria onírica. No aspiramos a una nación gloriosa, sino a un engendro a nuestra medida. Tal vez los españoles no sabemos lo que queremos, pero queremos lo que sabemos.
Chiki vació los fogones de los chefs envenenadores de Santamaría. Fabricó una fast nation para tiempos de fast food. Culmina la disolvente labor de Buenafuente, una igualación en lo hortera que no perfeccionará ni Luis Aragonés. Los políticos son los peores actores, reza el axioma de Chikilicuatre. Admitamos que protagonizó una interpretación sin brío –falló más que Cristiano Ronaldo–, aunque indultamos a su descacharrante cuerpo de baile. O en España no hay nada mejor que hacer un sábado por la noche, o hemos asistido al nacimiento de una nación. Y para ilustrar a los enfermos que se perdieron el festival, en el cual se palpó que sólo los países orientales se toman en serio los ritos de Occidente, Bosnia-Herzegovina introdujo el número de cabaret más estimulante que se ha visto en cualquier televisión en los últimos siglos. Suerte que no ganó.


Gallardón ficha a Rajoy
22 Mayo 2008

Leemos que “Rajoy anuncia que contará con Gallardón en la dirección del PP”, pero entendemos que “Gallardón contará con Rajoy en la dirección del PP”. De lo contrario, se le otorga a Rajoy la administración de un poder que no tiene. El presidente circunstancial de los populares es el mendicante –”pedigüeño”, llamó Aznar a González–. No ficha subordinados, sino sucesores. En un coloquio con estudiantes, ha digitado al alcalde de Madrid como candidato en 2012, por el mismo procedimiento que lo encumbró a él. El perdedor de elecciones ha de esculpir su liderazgo en otros, de momento no intentará fichar a Zapatero.
La ausencia de Gallardón en las listas fue más nociva incluso para el PP que el enrolamiento de Pizarro. Rajoy asume el error con cierto retraso, y en un momento en que ni la contratación de Cristiano Ronaldo suavizaría los dardos de sus correligionarios. El drama del político gallego –jefe de la oposición a Esperanza Aguirre– radica en que hasta sus arrebatos se estrellan contra la indiferencia que suscita. Ni siquiera la toma de decisiones impecables le suministra ya impulso. Si ganara las elecciones, por situarnos en la utopía, le seguirían exigiendo que desapareciera. No podemos hacer nada por él. Tampoco Gallardón sabría remediarlo. Ni querría.
La charada a escala estatal se puede trasladar a nuestra siempre triste experiencia íntima. En la relación de pareja, hay un momento en que todo lo que intentamos se vuelve en nuestra contra. La derrota dispara nuestra creatividad, con nulo resultado. El obstáculo no radica en lo que hacemos, sino en que lo hacemos nosotros. Hemos caducado para la otra persona, Rajoy ha materializado ese fracaso a solas. Un político ha de dominar los sentimientos humanos para manipularlos, y Zapatero siempre aventajará a su insensible rival en esa faceta de la competición. Ajeno a la esterilidad de sus propuestas, el presidente del PP marcha altisonante hacia el desastre. El problema para el que Rajoy no encuentra solución se llama Rajoy.


Estarás ya no intimida
21 Mayo 2008

La prueba de que Rosa Estarás no puede renovar al PP es que actúa como si la impunidad de su partido –que tanto la ha beneficiado– siguiera vigente. En una sociedad todavía amilanada, ha tenido que ser un juez quien le advirtiera que podría verse incursa en un delito de “obstrucción de la justicia”, al amenazar a imputados y testigos del Plan Territorial. La vicepresidenta del Govern cuando ocurrieron los hechos, y la simpar Mabel Cabrer, deben haber experimentado más desconcierto que susto. Las cosas antes no funcionaban así, para la autodenominada “jurista”. Salvo que quisiera decir “turista”.
A veces bastan media docena de líneas para restaurar la fe en la separación de poderes, o lo que el PP dejó en pie de ella en Balears. Al defender escuetamente su jurisdicción, el magistrado Miguel Florit no sólo incurre en el vicio de llamar a las cosas por su nombre –comportamiento incomprensible para Estarás/Cabrer–. Decreta además el fin de la era de la arbitrariedad, cuando los políticos de la derecha dirigían la instrucción judicial de las causas que les afectaban. Es importante que la respuesta haya corrido a cargo del juez, porque los escritos conminatorios no pretendían intimidar al incómodo testigo que contó lo ocurrido, sino amedrentar a los funcionarios encargados de investigar los hechos. No sabe usted a quién está juzgando.
La ley somos nosotras, como de costumbre, proclamaban Estarás/Cabrer al alimón. Ahora resulta que las irritadísimas políticas, que iban a querellarse contra media humanidad, “podrían” estar cometiendo “delito de obstrucción a la Justicia”. Para ellas, la “intimación” o intimidación era el comportamiento habitual, y siempre localizaban al eslabón débil de la cadena. Les aterra la seguridad jurídica, se aferran al teléfono de aludidos. Para un observador, la histeria de las adjuntas de James Matas es un indicio acusatorio más sólido que las declaraciones de un testigo de cargo. Al PP ya sólo le queda el Tribunal Superior, como foro en el cual desenvolverse a sus anchas. Esperemos que por poco tiempo.


El PP odia tanto a Matas
19 Mayo 2008

Los odios atrasados cursan con mayor virulencia. Se enquistan y estallan, al debilitarse el forro de miedo que los recubría. En el ejemplo más próximo, y cuando se sustancie el clamor para que el benemérito James Matas regrese de Miami a dar explicaciones, habrá que protegerlo de un altercado con sus antaño entusiastas. Desde el exilio, puede ufanarse de haberse erigido en el personaje más odiado de Mallorca, por propios y extraños. Comprenderá así que las lisonjas no atendían a su persona, se detenían en su cargo. Y en las generosas prebendas que dispensó. Por fuerza ha de extrañarle hoy la amnesia de los periodistas que se compró pero, sobre todo, la constatación de que el PP balear le odia más que nadie. Sin matices, con la misma brutalidad de su anterior entrega.
Odiar a Matas es el combustible que nutre la política balear. La absorción en el fugitivo no deja espacio para criticar a nadie más. Frente a él, hasta Miquel Nadal parece un comparsa por la animadversión que suscita. A quienes lo considerábamos amortizado, nos ha sacudido del aburrimiento al aborrecimiento. El manifiesto del PP de Sa Pobla contra el ex president deja la amarga sensación de habernos quedado cortos. En su adulación pretérita, los conservadores conocían la vanidad de su líder mejor que él mismo, cuando instauró la codicia como virtud teologal –quienes hagan como yo, serán recompensados con un palacete–.
Si Matas controlaba absolutamente todo –como afirmaban sus adictos en la era del despotismo–, algo debía saber de Andratx, Rodrigo de Santos, Bitel y el Plan Territorial, aunque no estuviera tan informado como Rosa Estarás, que es su continuación por otros medios. La aversión del PP hacia el huido se ha acentuado de tal modo, que los populares retienen el aliento a la expectativa de la declaración judicial de Jaume Font. El ex conseller habrá de decidir entre detestar a Matas/Estarás como sus correligionarios, o conformarse con el papel de chivo expiatorio del Plan Territorial. Si el imputado se rebela, todo estará perdido.
batallaremos en su ayuda


San Gil y cierra España
15 Mayo 2008

Mi idea de España es la más acertada que conozco. Sin embargo, sería rechazada por la mayoría de españoles. Por tanto, no sólo es estéril, sino falsa. Mi drama se acentúa en los integrantes de la sangría semanal de líderes apolillados del PP –Acebes, Zaplana, San Gil, Mayor Oreja–. Su hispanovisión de confrontación ha sido derrotada en las urnas, hace apenas dos meses. Zapatero carece de un concepto definido del Estado, y Rajoy habita en Babia, pese a lo que sumaron 22 millones de votos. Habremos de concluir que la indefinición asegura la victoria en las elecciones. O que los españoles son volátiles, algo que molestará supremamente a los ultraconservadores antes citados. De paso, queda aclarado que la política no es una ciencia –dado que consagra simultáneamente a Berlusconi y Zapatero–, y por eso se empeñan en apellidarla científicamente sus estudiosos.
San Gil y cierra España, entendida como una realidad hermética y claustrofóbica. La dirigente del PP en el País Vasco –cuyas propuestas fracasan sistemáticamente en su circunscripción– ni siquiera ha suscitado el cisma en la derecha desde el integrismo. La ha impulsado el oportunismo más descarado y ausente de principios, atestiguando la facilidad para conseguir la adhesión inquebrantable a cualquiera que no sea Rajoy. El PSOE también bordea el martirio en Euskadi, pero además gana las elecciones.
Entre Cataluña y Euskadi, los socialistas le sacan 27 escaños de ventaja al PP. Ante esta evidencia inmiscible con sus dogmas, San Gil y sus galanes están a punto de decretar que no hay que cambiar de candidatos, sino de votantes. Por muy acertada que sea su visión de España –y lo es menos que la mía–, no contagian sus convicciones al electorado, con lo que dan alas a los nacionalismos que denigran. San Gil es una bendición para PNV, CiU y ERC. Les otorga una vitola de modernidad, desde su incapacidad para aceptar la porosidad del voto nacionalista. Respecto al dilema del momento, falta poco para saber si está más cerca de la retirada Hillary Clinton o Rajoy.


De la Vogue vuelve a posar
14 Mayo 2008

A María Teresa Fernández de la Vogue le gusta más una foto que a Telma Ortiz. Tras su éxito en la biblia del glamour –Hillary Clinton le negó un reportaje a Vogue–, el recuerdo de la gira africana de la vicepresidenta será una instantánea junto a un polígamo y sus tres esposas, en la que aparece muy favorecida. El traspié sería anecdótico, hasta que la infalible política decidió justificarlo. En lugar de disculparse, aseguró que el nuevo ejemplo de su adicción a las cámaras servirá para “llamar la atención sobre algo que hay que erradicar”. A saber qué pronunciamiento liberador se le ocurrirá a De la Vega, el día en que pose accidentalmente junto a Bin Laden. Bien mirado, su manifiesto podría rubricarlo Zapatero, después de retratarse junto al terrorista Gadafi.
Omitiremos, por falta de espacio, los improperios que De la Vogue hubiera vertido sobre una política del PP que hubiera posado muy predispuesta junto a un polígamo. La misma imagen, purificada por el photoshop de La Moncloa, se convierte en un triunfo progresista. Es decir, quien ataque la solidaridad vicepresidencial con la poliginia –ocultada con deliberación por la agencia de prensa estatal– será reo de machismos varios. Es posible incluso que se le apliquen las leyes de igualdad en su variante penal. Entretanto, un empresario nigerino ha enmarcado en su mesilla de noche la fotografía en la que resplandece junto a la vicepresidenta del Gobierno español y las tres esposas que se ha comprado. El documento gráfico puede conseguirle una rebaja en su cuarto matrimonio.
Cuando el Gobierno emprenda una cruzada contra los usuarios de prostíbulos, los sorprendidos deben alegar que “no estamos en el burdel como clientes, sino para llamar la atención –con notorio desgaste físico– sobre algo que hay que erradicar”. Lo bueno del zapaterismo es que nunca te equivocas. Sus practicantes están rodeados de un aura que oxigena hasta las maldades más humanas. Felicitemos pues a De la Vogue, por su apostolado laico en pro de la Alianza Nupcial de Civilizaciones.


Avenida Samuel Etoo
12 Mayo 2008

A diferencia de Franco, Alfonso el Magnánimo mató fundamentalmente a turcos, por lo que encaja en la Alianza contra las Civilizaciones de Zapatero y merecía una calle en Palma. La ausencia de este rey en el callejero polarizaba las preocupaciones de los palmesanos, según las encuestas. El vuelco en Cort puede atribuirse al clamor de los votantes por un cambio de nomenclatura viaria. Sabíamos que algo no funcionaba en la ciudad, y el heroico exorcismo del santoral franquista, medio siglo después de la muerte del dictador por aburrimiento, ha servido de terapia fulminante. Por fin somos demócratas, aparte de que cambiarle el nombre a las calles es más fácil que limpiarlas.
Los cascarrabias profesionales insistirán en preguntarse aviesos dónde están los parques prometidos en la campaña. Admitamos que, al ritmo destuctivo actual, para hacerle hueco a una zona verde habrá que cambiar la ciudad de sitio, y que en algún momento habrá que acometer el Parc de Stalin el Magnànim –figura elegida para descartar connivencias franquistas–. Sin embargo, los enemigos de la regeneración toponímica olvidan la función salvífica del urbanismo semántico. La Calle del Pino no necesita coníferas, la sola evocación vegetal surte el efecto campestre deseado.
Cort actúa desde la austeridad, porque ponerle una calle a los prohombres antifranquistas es más barato que erigirles una estatua ecuestre. Quizás por el apresuramiento –el ayuntamiento ha confeccionado el nomenclátor en solo un año–, echamos en falta a mitos incontestables de la historia reciente. Urge una Avenida Samuel Etoo, por citar a un personaje que supera en aceptación a la suma de los nominados, y que nunca se ha manifestado a favor de Franco. Un gol más el domingo obligará a bautizar el Pasaje Güiza. También es lógica la sensación de agravio de los políticos corruptos que han intervenido en los grandes desarrollos del cemento palmesano, y que se han ganado una calle en ellos. Siempre que acrediten esa corrupción en los años democráticos, cuando tiene más mérito.


Los nietos de Adán y Eva
8 Mayo 2008

El estremecimiento por los sucesos de Austria nos envuelve como un manto viscoso. Por cierto, el país con mayor porcentaje de nazis del mundo quedó exento de la depuración de responsabilidades o denazificación, todo un canto a los memoriones históricos. En medio del asalto a nuestra capacidad de indignación morbosa, me asalta un interrogante. ¿Quiénes son los padres de los nietos de Adán y Eva, antecesores de todos nosotros? El enigma no pierde intensidad si nos ponemos darwinianos, con lo que Adán y Eva serían los nombres de dos chimpancés. A las damas victorianas no les horrorizaba la proposición de que el abstracto ser humano descendiera del mono, sino que ellas mismas tuvieran un parentesco tan denigrante. La afamada política declararía que “me querellaré contra quien diga que hay un simio en mi árbol genealógico”.
Si el primer hijo del hombre mata al segundo hijo del hombre, en los suburbios del Paraíso y en las primeras escenas del libro moralizante y base de las religiones, deberemos reconocer que algo hemos avanzado desde entonces en el capítulo de la convivencia incruenta. No todos los vecinos se asesinan. De ahí el peligro de centrar el caso de Mari Luz en la presumible pederastia, como si la muerte fuera secundaria. Esa distorsión de la escala de valores no es inocente, se hace indispensable para matar a niños en Irak sin excesivo desconsuelo.
De la misma manera, la relación familiar entre el agresor y la agredida de Austria garantiza los índices de audiencia, pero disimula el secuestro, el abuso de la autoridad y la humillación. Coloca una venda sobre el turismo sexual infantil al sudeste asiático, porque sus víctimas son hijos de seres más pobres, sin vínculos genéticos y en aras de los sacrosantos puestos de trabajo. Otro austriaco, apellidado Freud, nos recuerda que el incesto es un tabú vencido culturalmente. Su ingreso en lo monstruoso definiría nuestro avance como civilización, lastrado por la pervivencia de la pederastia en la culta clase sacerdotal, que ha logrado escandalizar al impasible Ratzinger.


Abecés de Acebes
7 Mayo 2008

El mayor calvario de Acebes consiste en pasar a la historia emparejado con Zaplana, su antítesis. De la A a la Z, cifraron la alfa y la omega de cuatro años de purgatorio conservador, ahora prorrogado por no tramitar el propósito de enmienda. Los coportavoces se hicieron inseparables como un dúo cómico, pero los abecés de Acebes se reducen al 11-M, donde se constituyó en el hombre que mentía demasiado mal. Por las mismas fechas y subsiguientes, Zaplana largaba cualquier irracionalidad penetrando los ojos del interlocutor con la intensidad de una taladradora. En cambio, el ex ministro de Interior agachaba la mirada cuando le ponía turbante a ETA. Estaba negado para el desparpajo y la desfachatez que acredita el ex presidente de Valencia.
Dejaremos para otros una despedida de Acebes al estilo Calvo-Sotelo, convertido póstumamente en De Gaulle. El secretario general saliente engañaba y pedía perdón simultáneamente por hacerlo, con 191 cadáveres como testigos. Los observadores más templados no se preguntan por qué mintió, sino por qué se dejó utilizar por Aznar hasta extremos que avergonzarían a un integrista. Se precisa una concepción religiosa de la jerarquía, para ir deteniendo islamistas mientras acusaba a los etarras con la vista puesta en las urnas.
Acebes debió ser cardenal, pero cayó en la política por la otra orilla. Puede alegar que se ha sacrificado para que el PP no se fracture por la extrema derecha, pero todos los analistas salvo Arriola sabían que un partido con los recién jubilados queda descartado para la victoria electoral. Acebes/Zaplana no serían creídos ni en defensa de la ley gravitatoria. Si el ex ministro del Interior explicara la fusión del hielo en agua, como un fenómeno habitual a determinadas temperaturas, desataría el escepticismo de la audiencia. Comparte el engendramiento de más suspicacias que expectativas con Rajoy, que siempre pierde por culpa de otros. El problema de un candidato no surge cuando nadie cree sus mentiras, sino cuando nadie cree sus verdades.


Traicionado en directo
5 Mayo 2008

Habíamos quedado en que el móvil afianza la discreción y el ensimismamiento. En la era del Homo móvilis, se define a la pareja como el conjunto de dos personas que pueden engañarse mutuamente sin necesidad de salir de casa. El telefonino se erige en un invento más poderoso que el lavavajillas, a la hora de facilitar la vida en común. Sin embargo, no hay rosa sin espinas –la viceversa es falsa–, por lo que la preeminencia telefónica aplasta a quienes insisten en el contacto personal. Así le ocurrió a mi amigo. Tras unos meses de progresivo acercamiento a la mujer de ensueño y de sus sueños, creyó llegado el momento de plantearle un proyecto en común. Apenas sentados a la mesa del lujoso restaurante de rigor, sonó el móvil impertinente. Ella lo cogió, lo contrario se tacha de desconsideración. Esbozó un rictus, y lanzó un categórico:
–¿Por qué me llamas?
Así me gusta, pensó él, a punto de compadecerse de una mujer indudablemente importunada por un galán relegado al olvido. Las tribulaciones de mi amigo no surgieron hasta ver cómo se derretía la firmeza inicial. En principio y en su presencia, todo era:
–No hay posibilidad de arreglo.
Conforme insistía el interlocutor oculto, las respuestas se reblandecían:
–Puede que me haya precipitado, estoy hecha un lío. Necesito tiempo.
Casi se hunde al oír la despedida:
–Yo también, y mucho.
Ella se enjugaba una lágrima, mientras mi amigo se preparaba para lo peor. La mujer plegó el móvil y la servilleta, antes de condenarlo:
–Tengo que irme. No hace falta que me esperes. Y sobre todo no me llames.
Mi amigo había asistido en directo a su propia ejecución, gracias a los avances de la tecnología. Sólo le corregí un detalle a su narración. No te apuñaló otro hombre, sino el móvil. Estabas en el sitio equivocado en el momento equivocado, tendrías que haberla llamado tú. Desde entonces, no aspiro a ser quien accede a tu lecho, sino a tu oído desde la profilaxis Nokia.


Lecturas para militares
1 Mayo 2008

Defensa prohibió la lectura de la página web de Interviú en los cuarteles, alegando que colapsaba sus menguados recursos electrónicos. La fotografía de una mujer desnuda puede abortar el lanzamiento de misiles, una paradoja digna de Aristófanes. A continuación, Defensa anula la prohibición, tras mejorar su ancho de banda. Esperemos que ese ministerio sea más resuelto en las operaciones militares, donde la indecisión se mide en vidas humanas. En el comunicado libertador, se desvincula arteramente a Carmen Chacón –o Chacó, según la bautizó Zapatero en 59 segundos– de la censura. O la ministra no manda, o esquiva su responsabilidad jerárquica.
Defensa ha demostrado que Gila pecó por defecto en sus viñetas sobre el ejército. La enmienda del error original duplica su magnitud. Si ya era grave revelar a qué dedican su jornada los militares, peor resulta el aval de un hábito difícil de conciliar con el empleo armado. Los rotativos As y Marca, también implicados en el bloqueo, nunca debieron ser prohibidos. Dado que el fútbol es la continuación de la guerra por otros medios, la lectura de prensa deportiva entra en el desempeño profesional. La mención expresa a la meca de las subastas por internet –ebay.com– bordea el surrealismo, salvo que exista el riesgo de que un día contemplemos a un ciudadano de Arkansas pilotando un carro blindado español.
La lectura masiva de Interviú en los cuarteles no sólo certifica que el aumento de productividad asociado a internet se desperdicia consultando otras páginas de internet. Retrata asimismo a un ejército ocioso, cuyo concurso resulta superfluo incluso para combatir incidentes de piratería internacional sobre pesqueros españoles. En este clima, enfrascar a los militares en Hazañas bélicas tendría efectos contraproducentes, al arrancarles del adormecimiento. El abuso de la prensa deportiva entre uniformados debe ser una secuela del paso de Narcís Serra por el ministerio, cuando cualquier argucia era legítima para neutralizar la proliferación de tramas conspiratorias.