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El Govern contamina Cabrera
30 Junio 2008

Si un Govern balear de cualquier signo creara una conselleria de Igualdad, se dedicaría exclusivamente a construir edificios femeninos. Atendiendo a esta lógica inviolable de albañilería política, el departamento de Medio Ambiente ha colocado bloques de hormigón en el fondo del mar de Cabrera. Aunque cualquier excusa les hubiera servido, han elegido la coartada de anclar unos ridículos carteles submarinos para bañistas, también contaminantes. Solicitamos que el conseller Grimalt se autoimponga una multa por destrozos, y otra por realizar obra menor sin licencia.
Discutimos los aspectos medioambientales de la destructiva empresa, no su indispensable formato educativo. Uno de los carteles está ilustrado con una estrella de mar, por si a algún bañista se le ocurre confundirla con un pulpo –que figura en otro de los pósters, para evitar el error inverso–. Dado que la conselleria en cuestión es propiedad de UM, se echa en falta un retrato escamoso de Maria Antónia Munar, la sirena que siempre sale a flote. Cemento llama a cemento, por lo que pronto se habilitará un botiquín submarino sobre bloques de hormigón, para los bañistas que sean agredidos por una estrella de mar. Más adelante vendrá un bar subacuático, donde se servirá pulpo de Cabrera a la gallega. Todo ello con las oportunas concesiones, porque detrás de estos proyectos siempre hay ingeniosos especialistas en la subvención.
Ojalá se abatan sobre los autores de esta idea contaminante las maldiciones de Franz Schätzing en El quinto día, y así les recomiendo de paso el mejor libro de mil páginas para estas vacaciones. La cartelería, a los museos, donde no ensucia porque nadie pierde el tiempo en ellos. En cuanto aprendamos a protegernos de los constructores, tendremos que desarrollar un spray antiecologista, contra el segundo colectivo más pernicioso de la tierra. En cuanto a mí, lo mejor que puedo hacer por Cabrera es no visitarla. Contribuyo así a mantenerla virgen, y dejo más espacio para los familiares de ecologistas o de reyes, que no necesitan solicitar permisos para fondear en ella.


El PP sólo veranea en Mallorca
26 Junio 2008

La cúpula del PP de ultracentro, confeccionada en el Congreso de Madrid, se desparrama en 57 personas. Entre ellas no figura un solo representante de Balears, y estamos hablando de un elenco con seres humanos de la categoría de Federico Trillo o Ana Botella. Una parte sustancial de los dirigentes populares veranean en Mallorca, pero no es exactamente lo mismo. En descargo de la postración de la derecha local, cabe resaltar la dificultad de incorporar a la jerarquía a un miembro –o incluso miembra– mallorquín del partido, con la garantía de que en los próximos tres meses no será imputado en un escándalo de corrupción. Rajoy prefiere no correr riesgos.
El ostracismo del extremo centro mallorquín en el ultracentro del PP contrasta con la historia de una comunidad que, hasta hace un año escaso, se consideraba feudo invulnerable de la derecha. Tradicionalmente, los ideólogos populares se han concentrado antes en el ladrillo que en el intelecto. En un congreso inmobiliario, hubieran copado la ejecutiva. Pese a competir en una disciplina incómoda para ellos –la política–, debe preocuparnos que nuestros representantes en el estilo centrista obtengan peores resultados en el congreso de su partido que en las sucesivas elecciones municipales, autonómicas o generales. Estarás ha llevado la regeneración hética de la generación X a la generación 0.
Lejos quedaron los días en que Aznar proponía al Govern Cañellas como ejemplo del futuro gobierno popular en Madrid, una emulación que debía desembocar inevitablemente en la guerra de Irak. El PP ultracentrista acaba de demostrar que borraría a Balears de su mapa de España. Este menoscabo nos obliga como mallorquines a una solidaridad transversal, más allá de nuestro afecto ideológico. Máxime cuando también nos desdeña el PSOE de derecha moderada, al nombrar únicamente a Joan Mesquida como secretario de Estado de Air Berlin. Se impone la ruptura absoluta, no queremos políticos madrileños ni de vacaciones. Que veraneen en Córcega, si se atreven.


Mallorca sobrevivirá a Nadal
25 Junio 2008

El político y tenista Rafael Nadal, nacido en Manacor aunque ahora le pese, ha tenido que recurrir a la multinacional IMG –iniciales sicilianas de fácil traducción, cuyo negocio está en la raíz del enfrentamiento de los tenistas con la Federación– para comunicarnos que renuncia a promocionar Mallorca. No recuerdo un dolor semejante desde el último rechazo de Charlize Theron a mis embates. Francamente, me preocuparía más que el zurdo de derechas renunciara a jugar en Wimbledon.
A IMG, a Nadal y a su tribu les cuesta entender que un Govern representa –por desgracia, en la mayoría de ocasiones– a todos los ciudadanos que han tenido la oportunidad de votarlo democráticamente. El político y tenista no desaira por tanto a otros políticos no tenistas, sino a miles de mallorquines que se han limitado a aplaudirle orgullosos. Algunos de ellos, entre los que me cuento, felicitamos al ejecutivo por la paralización de la última fantasmagoría tenística de James Matas, compañero de dobles de Rafael Nadal en todas las fotos publicadas en la última legislatura. Si el dinero ahorrado se invierte en becas para alumnos de Manacor, redondearán nuestra alegría.
Excepcionalmente, desde esta sección vamos a lanzar un mensaje positivo. Mallorca sobrevivirá al político y tenista Rafael Nadal. De momento, la isla ha promocionado con generosidad a su clan, como demuestra cualquier auditoría sobre inversión pública en ese linaje. Lo importante es que gane Wimbledon, aunque lo haga luciendo una camiseta con la leyenda I’m not Majorcan, o con el todavía más ofensivo Majorca is not a nation. Cuando la victoria cuaje, y en cumplimiento de las órdenes de IMG, nos guardaremos de señalar que el campeón es mallorquín, a la espera de que se nos consigne su nueva patria. Y por acabar con un argumento de la otra parte, ahí va la frase que me soltó el tío y creador del prodigio, Toni Nadal. “Si Rafel Nadal quiere una pista de hierba, que se la pague con su dinero. Los políticos no están para costear instalaciones a los deportistas de élite”. Amén, como siempre.


Rajoy empata a cero de penalti
23 Junio 2008

Rajoy parece un niño viejo con PP nuevo. También él se jugaba los cuartos, y empató a cero de penalti. La candidatura improvisada para desbancarle estuvo encabezada por Aznar, que parece 30 años más joven que su edad real. Su sucesor parece veinte años más anciano de cualquier edad que se le asigne. Para mejorar su complexión, quiere someter a la derecha a una dieta herbívora, después de años siguiendo los dictados caníbales de la fundación Fauces. Despreciar a los votantes no ha funcionado, intentemos la seducción. El aznarista Flavio Briatore ha consumado una renovación idéntica, casándose con una persona tres décadas más joven.
Nada envejece tanto como la obsesión por rejuvenecer. En el congreso de consagración del PP como segunda marca socialista, se ha entronizado la ideología de la sonrisa y el talante. Copiando al PSOE podemos llegar tan lejos como ellos, cavila Rajoy. A continuación, la emprende contra el enemigo común de la derecha y la izquierda, el susodicho Aznar. La política española del siglo XXI orbita en torno al decimonónico ex presidente. Zapatero ha ganado dos elecciones agitando el espantajo beligerante de su predecesor. También esa treta le ha sido copiada por el nuevo y viejo presidente popular, sin demasiada garantía en cuanto a los resultados.
Rajoy contra Aznar, cero a cero, es un dilema que estremece incluso al votante de derechas, famoso por su intachable disciplina y su infinita paciencia en la derrota. El ex presidente del Gobierno es un montón de materia prima que no busca pelea, la encuentra. En cambio, el hombre que no será presidente del Gobierno rehúye la confrontación, y por eso pierde. Ajeno al desengaño gracias a su abulia existencial, en su penúltima reencarnación podemos imaginarlo abrazado a Herri Batasuna, en cuanto las condiciones sean propicias. Qué aburrida debe ser la vida que le aguarda a Rajoy fuera de la política, para que se agarre a su permanencia con tal empeño. Mientras tanto, lleva a su partido de cero a cero por el camino más largo.


Corrupción patriótica rebajada
20 Junio 2008

En Andratx, y dónde si no, sucedió uno de estos siglos la historia que vamos a contarles. Mediante ella, cancelaremos la imagen de los gestores de la corrupción de Mallorca como monstruos insensibles y siniestros, ajenos a las tribulaciones del sector que les brinda un suplemento salarial. Erase una vez un alemán, que decidió construir dos casas junto a la costa mallorquina. Con el papeleo en marcha, se le exigió el equivalente a ocho millones de pesetas según tarifa. Sin ese dinero no obtendría las licencias pertinentes. Como al germano se le ocurriera protestar por una mordida que consideraba abusiva, y advirtiera de la ilegalidad de la misma a su perceptor, recibió la siguiente justificación textual:
–Vosotros venís a nuestra isla y os quedáis con su territorio. Es lógico que nos toque una parte del beneficio que obtenéis.
Se me nublan los ojos, estoy embargado de mallorquinidad. Ni un catedrático de Administrativo lo hubiera expuesto mejor. Reconozcamos que el recaudador se quedaba con el dinero –que sigue en su finca, porque la policía no lo ha encontrado–, pero la codicia palidece ante el despliegue de corrupción patriótica. El alemán era tozudo según exige la leyenda, y le enmendó la plana al solicitante:
–Yo me arriesgo, tengo que negociar con los bancos y conseguir un constructor. Tú no corres ningún peligro.
Y aquí viene lo más fascinante de la historia, inusualmente verídica para lo habitual en esta sección. El recaudador se dio cuenta de que se le reblandecía el corazón, endurecido al contemplar la depredación de su municipio. Admirado del espíritu emprendedor del alemán, le rebajó la cuota a la mitad. Es un rasgo de magnanimidad, en la isla donde un constructor tuvo que pedir un préstamo para pagar el soborno que le pedían. Si no le ha emocionado este comportamiento, intente un descuento en las tramitaciones por los conductos oficiales. Siempre a la vanguardia, Mallorca también dispone de una corrupción de bajo coste, para tiempos de crisis o como se llame.


Llamadla crisis, si queréis
19 Junio 2008

El error más pueril del gobierno Zapatero, al regreso de las vacaciones costeadas por el PP, deriva de su empecinamiento en rehuir la palabra crisis. Si la hubiera abrazado con entusiasmo, podría atribuirle toda clase de fenómenos abominables –incluso la inminente eliminación en la Eurocopa–, y exorcizaría de paso los miedos de la ciudadanía, al concentrarlos en seis letras. En cuanto nombramos los objetos y los acontecimientos, nos desentendemos de ellos. La palabra crisis no significa ni explica nada. De hecho, el New York Times llevó recientemente a su portada un artículo titulado “Si no entiende la crisis financiera, bienvenido al club”, confesión de ignorancia sin precedentes en la historia del periodismo. Por tanto, Zapatero no dispone de más soluciones para la crisis mundial que para el cambio climático. Es un argumento adicional para pertrecharse con este recurso nominativo. Hay que llamar a las cosas por su nombre, para oscurecerlas mejor.
Hablo por propia y desgraciada experiencia, como de costumbre. En todas las relaciones que puedo recordar sin escalofríos, las personas del sexo equivocado saltan inopinadamente de halagarme con el exacto “eres la luz de mis días”, a plantearme el indefinido “tenemos una crisis”. La alusión crítica se traduce en que no tienen ni idea de lo que sucede pero, al pronunciar la palabra maldita, se tranquilizan. También les ayuda verme liando los bártulos. Me ocurre con tanta frecuencia, que ya sólo entablo relaciones con mujeres que se llamen Crisis, para que la incomprensión ulterior se haga redundante.
Llamadla crisis, si queréis. Es una palabra portemanteau, de la que colgar todos los traumas que nos aquejan. No soluciona nada, y le hace el juego a poderes menos tiernos que Zapatero. En Alicia en el país de las maravillas, se nos comunica que lo importante no es el significado de las palabras, sino saber quién manda. Si el pueblo pide crisis, no hay que darle cruasanes, esa tentación despótica de los gobernantes. Que se atiborren de toda la crisis que puedan digerir. Y a mandar.


La mafia rusa y el ‘Rasputín’
16 Junio 2008

Pese a la congestión criminal en Mallorca, la mafia rusa abrió un hueco o boquete en la isla. Cada comentario sobre la penetración paulatina de los Tambov y otros grupos folklóricos de asesinos eslavos, iba seguido de una descalificación a cargo de los políticos, abogados y demás servidores teóricos de la ley que se estaban forrando al servicio de los mafiosos. Por ejemplo, encolerizaban al coro de plañideras jurídicas de la Operación Relámpago, donde la misma fiscalía Anticorrupción ha denunciado a dos presuntos rusos por prestarse a los manejos habituales en su país, con el concurso de los testaferros mallorquines de rigor.
Uno de los rusos imputados por Anticorrupción es el generoso anfitrión en Moscú de la expedición capitaneada por James Matas, y sustanciada en el prostíbulo Rasputín, con el Govern conservador empeñado en que la ciudadanía le pagara las facturas sexuales. Regeneradores éticos del PP balear como Flaquer y Estarás se vieron salpicados por este simpático escándalo. Al igual que sucede con Rodrigo de Santos, el sexo pagado con fondos públicos nublaba una realidad más peliaguda, la connivencia de nuestros gobernantes con multimillonarios rusos de dudosa extracción.
Según reconoció un traductor generosamente pagado por el Govern, Matas y compañía se desplazaban por Moscú en todoterrenos blindados y con los cristales tintados, cortesía de su magnate. Sobran los detalles, ustedes han visto la escena en numerosas películas. Dado que el economista ultraliberal Milton Friedman demostró que no hay almuerzo gratuito, ¿cuál era la contraprestación a tanta largueza? Desde aquel viaje se multiplicaron en Mallorca los palacetes. Rusos, por supuesto. El desmantelamiento del vértice mafioso no se ha producido porque incomodara en la isla, sino porque se había hecho peligroso en Moscú. Los juristas de reconocido desprestigio acusarán al Kremlin de boicotear la economía mallorquina. A fuer de sinceros, la mafia rusa le sacaba un escaso rendimiento a la isla. La competencia es muy dura.


Pedro Cerdá, el profesor
12 Junio 2008

Es difícil ser un gran profesor de cualquier asignatura, es casi imposible sobresalir en la docencia de las matemáticas. En los riscos donde embarranca un mayor número de estudiantes, Pedro Cerdá ha sido durante cuatro décadas el mejor educador que he conocido. Ahora se jubila en el Institut Ramon Llull de Palma, centro de enseñanza desconcertada. Recuerdo cada minuto de las clases que nos impartió allí hace más de treinta años, un vicio que comparto con centenares de sus alumnos. En su disciplina, la exposición es el mensaje. Desde la concisión, el hombre junto a una pizarra era el arquetipo cool, la fotografía del Camus silencioso concentrado en su cigarro. No impartía lecciones, las iluminaba.
Cerdá desborda auctoritas. Nunca excedía los márgenes de su programa, pero a través de su limpieza estilística entreveíamos la conciencia de los límites, entendíamos el infinito como feliz convención y nos cerciorábamos de que la magnitud fundamental de cualquier acontecimiento son sus derivadas. Nos enseñó que la mente ha de ser más pulcra que la realidad, que el rigor matemático abarcaba hasta la ortografía. En un Institut con larga tradición en su asignatura –Onsalo, Candela–, ejerció tal fascinación que engendró una proporción desorbitada de futuros matemáticos. Cuando años después descubrimos a Oppenheimer, asociamos el liderazgo que seres así alcanzan sin proponérselo.
Educaba sin paternalismos ni memeces de “mejor amigo del alumno”. Su primer examen parcial era un asesinato en masa, calculado para que fuera imposible aprobarlo. Al evocar al gran enseñante, me pregunto por qué los periodistas nos centramos a menudo en personajillos mediocres, soslayando a los verdaderos artífices de la sociedad. Deshecho en miles de discípulos, Cerdá sería el mejor profesor de profesores. Desde que pasé por su aula, cada vez que me han tomado el pelo ha sido por culpa mía. A un alumno de Pedro Cerdá no pueden engañarle ni puede engañarse. Y eso que enseñaba matemáticas.


Ay Berlín
11 Junio 2008

Aunque elegí Mallorca para nacer, nunca he sido un buen mallorquín, ni siquiera mediocre. Tengo asumida esta minusvalía, por la que me reprenden sectores enfrentados, pero la insistencia en las correcciones se está haciendo enojosa. Cada semana me encuentro con un alemán que se empeña en indicarme cómo debiera comportarme, para encajar en su isla. Un capitoste de Air Berlin sobresale ahora mismo en el cansino énfasis por civilizarme, desde un vibrante editorial publicado en la revista de su compañía. No se conforma con mallorquinizarme, sino que pretende españolizarme, una tarea todavía más descomunal.
Siempre me he opuesto a la integración de los alemanes que se adueñan de Mallorca –bastante hacen con pagar precios de escándalo–, pero a cambio preferiría que ellos no me integraran a mí. No nos han mejorado en cultura, educación o higiene, aunque sí en cadenas de oro. Sólo me asalta una duda. ¿Seguro que un turco podría expresarse en Alemania con el tono que el capitoste de la compañía aérea –nominado Dinosaurio del Año en 2007 por los ecologistas germanos– emplea para dirigirse a los mallorquines? Según su artículo, la expresión Platja de Palma se le hace impronunciable a un señor cuyo idioma natal consta de palabras como schlagkräftig, que estamos seguro que declama con acento insuperable. Por tanto, no estamos hablando de idiomas, sino de saber quién manda aquí. Y juro que lo sabemos, bei Gott.
Con respecto a los apoyos solidarios que se reciben desde Cataluña para esta causa, ¿verdad que la Generalitat rechazaría a Air Berlin, con sus 28 millones de pasajeros y ocho mil puestos de trabajo, si decidiera trasladar su central o hub castellanohablante a Barcelona? Estamos seguros de que la dignidad se impondría a los euros, como es habitual en esa tierra y en los discursos de Quim Monzó. Mallorca ha sido destruida equitativamente en catalán, castellano y alemán, y así debe seguir siendo. En eso consiste el modelo triurbanístico que predican los sucesivos Governs.


A destruir es Jonquet
9 Junio 2008

El muladar nunca descansa. Cuando creíamos que la aniquilación de la Palma indefensa había concluido, los prestidigitadores del urbanismo y el urvandalismo han encontrado sendos huecos para rematar es Jonquet. Se trata de asestarle una puñalada doble junto al antiguo Meliá, y cuatro hachazos de precisión inverosímil detrás del antiguo lavadero. El cadáver de la barriada se amortajará con un centro comercial, que asegure su pérdida de personalidad y la supresión de los escasos metros de Paseo Marítimo que conservan una traza de humanidad. Todo ello en una ciudad, una isla y una comunidad progresistas, que ponen la otra mejilla tras recibir el primer bofetón de Son Espases, porque también aquí estamos hablando de la herencia nocturna de Rodrigo de Santos.
En la fiesta reivindicativa del pasado sábado en es Jonquet, había menos políticos socialistas que en el desfile de trapos del Basural –un rebaño de misses y Carolina Cerezuela, por fin el museo ha descubierto su destino–. Al PSOE no le preocupa que los amigos de Zapatero, porque son ellos, levanten los mamotretos de ordenanza, a precio inaccesible para mallorquines. ¿Saben en qué invierten el dinero que le sangran a una ciudad maltrecha? En comprarse los pedazos privilegiados de Mallorca, protegidos gracias a la sensibilidad ecologista de los mismos ciudadanos a quienes castigan con su cemento.
Ya sabemos que Aina Calvo no puede hacer nada, a eso se dedica en cuerpo y alma desde hace un año. Ahora bien, Cort debe mostrarse inflexible en la nomenclatura del callejero que orbitará a los nuevos adefesios de es Jonquet. No hay que tolerar la mínima insinuación franquista, las vías públicas serán Calle Karl Marx, Calle Friedrich Engels y Plazoleta Goebbels –no hay problema, se llevaba fatal con Franco–. Como ven, intento el sarcasmo, pero no me sale. Sólo hay una forma de escribir de este asunto, desde el asco más profundo. (El autor de este artículo carece de interés inmobiliario alguno en la zona. Ahora bien, en cuanto acabe de escribirlo, correrá a comprar acciones y accionas de las destructoras involucradas).


Obama, femenino singular
5 Junio 2008

Podría enumerar alguno de ustedes cuatro diferencias sustanciales entre los programas de Obama y Hillary Clinton? Yo tampoco. Ergo, la conclusión más apresurada establece que Barry –ya es casi de la familia– ha ganado por ser negro. Esperen. ¿Y si hubiera ganado por ser mujer? Ha encarnado valores femeninos, la mayoría felizmente periclitados. No ha ejercido de cazador de dragones. Más bien al contrario. Ella ha sido viril, él se ha anunciado virginal. Ella se ha apropiado de la marcialidad, él ha predicado consignas venusianas. La esposa de Bill –fue casi de la familia– incidió en la debilidad de su rival, agigantaba la fragilidad de un candidato aniñado que no sabría declarar una guerra ni resistir a pie firme las tarascadas republicanas.
Sé que necesita más argumentos, para convencerse de que Clinton es él y Obama es ella –la extraordinaria Michelle, a quien votaríamos con mejor ánimo que a su marido–. Centrémonos. El eslogan de Hillary planteaba “¿a quién quiere usted en la Casa Blanca, cuando suena el teléfono a las tres de la madrugada?” Una llamada a ese sitio a esa hora sólo puede significar una becaria descarriada, o que hay que bombardear a alguien. Una vez más, la teórica candidata femenina se investía de comandante en jefe, una Thatcher frente a un alfeñique sin agallas.
Hemos reservado el argumento definitivo para la clausura. Hillary Clinton se negó a posar para Vogue, alegando literalmente que era una revista “demasiado femenina”. Ahora viene lo mejor, Obama sí ocupó la portada íntegra de la biblia de la femineidad. ¿Quién es “demasiado masculino” en esta historia? No hace falta desgranar cuál de los dos candidatos Demócratas recibió el mote de Obambi, de inequívoca asignación cromosómica. Y en su sentido y resentido discurso de inmolación, la robusta Hillary mostró un paternalismo –que no maternalismo– de los más patronizing, hacia quien siempre ha tratado como un enclenque. Obama tiene de aquí a noviembre para demostrar que el sombrero de John Wayne le sienta mejor que a Clinton. Ella. O lo que sea.


El egoísta frustrado
4 Junio 2008

El egoísmo es la empresa vital más noble que puede acometer un ser humano. También la más ciclópea, porque la globalización significa que el mínimo gesto de cada uno de los seis mil millones de habitantes del planeta repercute sobre ti, como un martillazo que te moldea a su imagen y semejanza. El egoísta se enfrenta a un mundo donde se nos obliga a ser originales vistiendo las mismas ropas. Sólo un 0.1 por ciento de material genético nos separa de otro ser humano, diferencia que se anula en el terreno de los comportamientos. De tanto imitar, no hay forma de ser inimitable. El comunismo desapareció porque la colectivización capitalista lo hizo superfluo al perfeccionarlo. En medio de la fiebre homogeneizadora, el egoísmo no sólo es ridículo, sino también inalcanzable:
–Niño, ¿qué quieres ser de mayor?
–Egoísta fracasado, señora, como ahora.
Cuando los demás aspiran a lo mismo que tú, es imposible desentenderse de ellos. Por si las zancadillas tribales fueran insuficientes, en el deseo de aprobación llevas la penitencia. Cada reverencia ajena te esclaviza. Hasta la elección de una marca de pasta dentífrica será puntuada por el tribunal de la audiencia. Por no hablar de las tentaciones de la pareja. La fusión de dos egoísmos produce dos esclavitudes, y nunca un egoísmo de calidad superior. El divorcio siempre llega demasiado tarde para restañar las heridas de tus facultades egocéntricas. Si un día has dependido de alguien, siempre lo harás. Sólo cambiará su nombre.
El egoísta es un ateo social en la apoteosis de los fundamentalismos religiosos. No importa que destaque por su moderación y humildad, que no pretenda arrastrar a las masas ni granjearse su aprobación, que sea pródigo al ceder su cuota del tesoro grupal, o que favorezca el sedentarismo a la agitación, porque cada nueva aventura multiplica la interacción. A pesar de ello, el apelativo “egoísta”, lanzado con tono recriminatorio, sigue siendo la acusación más socorrida. Qué más quisiéramos.
Si quieres triunfar, hazte solidario.


La guerra de chefs en Etiopía
2 Junio 2008

La guerra entre los grandes cocineros españoles traspasa fronteras. Los etíopes se declaran entusiastas de la cocina de Ferran Adriá, un sentimiento acentuado para contrastar la preferencia que los gourmets del vecino Sudán muestran por Santi Santamaría. Por ello, los críticos gastronómicos de Etiopía han reaccionado con estupor, ante las descalificaciones a un chef que en ese país adquiere connotaciones míticas. Getachew Bekele, presidente de la Asociación de Restaurantes Michelin de Addis Abeba, recoge la estupefacción de su colectivo, ante las insinuaciones vertidas contra el nitrógeno líquido:
–El nitrógeno es el alimento nacional de Etiopía. Nos gusta tanto que muchos días se convierte en nuestra única fuente de calorías, al margen de los aditivos que contenga. Para saborearlo mejor lo mezclamos con oxígeno –en proporción de cuatro cucharadas a una–. Lo degustamos con tanta delectación como si lo estuviéramos respirando.
Bekele añade que “a Santamaría le convendría una dieta de nitrógeno, vista la circunferencia de su cintura”. Etiopía es uno de los países con menor incidencia de la obesidad. Según Gwyneth Paltrow, embajadora permanente de la ONU en el país, “la ausencia de sobrepeso en la población, que denota una excelente nutrición, está ligada al consumo masivo de nitrógeno”. La fascinación por Adrià llega al extremo de que, la sola contemplación de la foto de una de sus creaciones culinarias, alimenta a toda una familia. Sin embargo, la polémica crea dudas. Mengiste Swahele, Ministro de Alimentación de los Días Pares –los impares está prohibido comer–, asegura que “desde que Santamaría hizo la denuncia, miramos al caviar de otra manera”. La guerra de los chefs españoles ha ocasionado en Etiopía disturbios más sañudos que las protestas por las caricaturas de Mahoma. Grupos enfrentados quemaron recetas y efigies de Santamaría y Ferran Adrià. Los encontronazos se saldaron con trece muertos, aunque las autoridades todavía no han decidido cuántos de ellos murieron solamente de hambre.