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Los torpes hijos de Munar
29 Octubre 2008

La suerte de Bartomeu Vicens está en manos de Antonio Capó, el juez que más y mejor pugnó para que Matas/Estarás fueran imputados en Operación Mapau. Su voto particular, formulado junto a otros dos magistrados, erigió un bastión de decencia cuando denunciar la corrupción del PP balear –de la que hoy nadie duda, a falta de decidir si ha sido igualada en la historia– era un ejercicio de lo más arriesgado. Por cuatro a tres, el Tribunal Superior votó conforme a la convicción de que los conservadores gobernarían eternamente. Porque a nadie se le ocurriría hoy que el anterior president y su vicepresidenta pudieran estar implicados en un caso de corrupción, ¿verdad?
Vicens se beneficiará de la farsa judicial según la cual el Parlament elige a los magistrados que van a juzgar a los diputados, habitualmente entre juristas de desconocido prestigio o viceversa. Pasemos a UM, el partido unipersonal concebido por su propietaria, Maria Antònia Munar, bajo el lema “Un Militante, un cargo”, con la pretensión de morderle al PP una porción del negocio de la política. En contra del jolgorio actual, la mayor amenaza para la supervivencia de la formación no radica en la corrupción pasada, sino en la muy presente torpeza de los hijos de la dueña.
En la presente legislatura, UM planeó arañarle clientela al PP por el centro, así que eligió como presidente a Miquel Nadal, que sería expulsado de las filas populares por radical. Centrarse en Vicens o Munar –jugadores convencidos de que el casino les sonreiría eternamente– equivale en anacronismo a plantearse el futuro político de Matas. El desastre de los regionalistas radica en la degeneración de su regeneración. Melià no sólo alancea al Govern que le da de comer, sino que pide pista para seguir con el negocio, y todo ello a lomos de una oratoria lamentable. Grimalt y Ferrer disimulan su amilanamiento aparentando más edad de la que tienen. Antaño, la propietaria del partido amparaba la incompetencia de su prole. Hoy, el único desafío al monopolio de la derecha es Carlos Delgado.


La corrupción no acaba aquí
27 Octubre 2008

Al detener a un porcentaje, probablemente reducido, de los altos cargos del Govern Matas/Estarás que saquearon las arcas públicas, la autoridad judicial ha interceptado a los camellos de la corrupción. Esa diligencia supone una revolución respecto de los tiempos en que la Justicia miraba a otro lado, pero la concentración en el menudeo terrenal no debe nublar la ambición de divisar el cielo de los mayoristas de la trama. La estanqueidad de las prácticas corruptas viene desmentida en todos los sectores del ramo criminal. La sociedad civil tolera niveles menguantes de autonomía. En cambio, la delincuencia está radicalmente estratificada.
Seis consellerias del Govern Matas/Estarás están involucradas hasta la fecha en el saqueo. Pese a la tozudez de los datos, a cada nuevo escándalo –y falta la orgía económica del Palma Arena– se nos insiste en que se trata de actos puntuales, cometidos por individuos concretos. Ya nos perdonarán la redundancia, pero todos los delitos son perpetrados por “individuos concretos”. Ahora bien, si los índices de delincuencia en las calles de Palma fueran equivalentes a los que reinaban en el ejecutivo del PP, cundiría la alarma generalizada y se hablaría de oleada de crímenes. Si será grave la incidencia del robo de caudales públicos, que hasta los diputados avezados mostraban la pasada semana un cierto estupor en el Parlament. A menudo, presa de un irreprimible ataque de celos, al verificar que algún departamento apalancaba réditos superiores a la media.
La doctrina del PP sobre la corrupción del PP establece que los subordinados se enriquecían sistemáticamente a espaldas de sus superiores, que ni se enteraban del latrocinio ni participaban en el botín. Rousseau no mejoraría esa ingenua concepción de las agrupaciones humanas. La corrupción no acaba aquí, a falta de decidir si la justicia y la sociedad están preparadas para metabolizar lo ocurrido en todo su esplendor. Desde nuestra pasión por la teoría, sólo apuntaremos que no se corrompen los individuos, se corrompen las sociedades.


La economía se queda sin ceros
23 Octubre 2008

El dígito 1 es el más frecuente en los textos humanos. La disminución de su frecuencia sirve para localizar documentos falsificados, en los cuales se tiende a una igualación artificial de las diez cifras. Sin embargo, hoy se tambalea la preeminencia de la unidad, porque la economía ha desplegado todos sus ceros para impresionar a la ciudadanía. Así, el Gobierno insuflará 150.000.000.000 de euros a los bancos. La inflación de números redondos pretende apabullar a la disidencia. La cifra 1.111.111.111.111 aparenta menor enjundia, aunque multiplica a la anterior.
La inflación de ceros no aclara por qué 150 mil millones y no 300 mil o sólo 50. Nadie lo puede saber, fue el fruto de un tiro al aire, la voluntad de combatir el capricho de la ruleta bursátil con una arbitrariedad todavía mayor. En realidad, el único significado de esa cifra es demostrar a la ciudadanía que el Gobierno se toma la crisis en serio. También para eso hubiera bastado la mitad, o no hubiera sido suficiente ni el doble. En todo caso, el número no es el precio, eso vendrá más adelante. Si en la tasación a cargo de peritos de un piso de 50 millones de pesetas se encontrarían fácilmente diferencias de diez millones, y el margen de discrepancia aumenta conforme crece la cantidad a evaluar, la limosna a los bancos puede multiplicarse fácilmente por veinte. O por cien, si esa magnitud tiene cabida en la economía. Al disparar a esa distancia se producirá una desviación impredecible, pero hacia el lado que nos tememos.
La beatería económica insiste en controlar el destino de esas cantidades. Antes habría que conocerlas, y nadie está preparado para ello. Los 150 mil millones no han surgido por acumulación de cifras más pequeñas, según sucede en un presupuesto, sino como paraguas protector. De ahí que la artillería de ceros sea una prueba de sinceridad, pero también de ignorancia. Máxime cuando se destinan a resolver unos problemas que no existen, porque los bancos españoles pecan de tremenda solvencia. Históricamente, amanece la edad en la que el cero ha derrotado al uno, la civilización de la nulidad.


Sarkozy manipula a Merkel
22 Octubre 2008

Dado el éxito de Sarkozy con las mujeres, nadie se atrevería a discutir sus tácticas de aproximación. De hecho, “voy a ser tu sarkozy” se ha impuesto como grito de guerra entre playboys y demás carroñeros. Sin embargo, el cuerpo a cuerpo del presidente francés con Angela Merkel amenaza el equilibrio geoestratégico, y ha estado a punto de desencadenar la tercera guerra francoalemana en menos de un siglo. En tiempos más monárquicos, la palpación continua de la cancillera a cargo de su vecino hubiera conducido a la fusión nupcial de las coronas de Francia y Alemania. En el equivalente actual a un matrimonio de convivencia, se les otorgará un papel de concursantes en Mira quién baila, aunque se obligará a uno de los dos a quitarse los tacones.
La imposición de manos de Sarkozy a Merkel, cada vez que la crisis acecha, se ha erigido en el mayor escándalo político desde que Condoleezza Rice llamó distraídamente “mi marido” a Bush, durante una rueda de prensa. Curiosamente, la protesta por los excesos táctiles del presidente galo no proviene de Carla Bruni ni del anónimo señor Merkel, sino de la propia agraciada. Su respuesta irá más allá de un desaire al chamán francés, porque la ha manifestado con la sequedad suficiente para dejar sin liquidez a los mercados mundiales.
Sarkozy toquetea con la avidez de un registrador de la propiedad corporal. Nunca sacia su sed de cariño. Necesita la aprobación femenina, y dejaremos a Freud la conclusión de esta tesis. Tampoco conviene exagerar el atractivo de la cancillera. El presidente galo y esposo en serie no se abraza sexualmente, sino porque el contacto corrobora su voluntad de dominio. Sarkozy manipula a la alemana más poderosa del mundo físicamente, en la confianza de que su exploración digital tendrá una traducción mental. Tiene una concepción taumatúrgica de su imposición de manos, y las inevitables disculpas requerirán de un delicado lenguaje diplomático. “Nunca me propasaría con Merkel” no equivale a “nunca me propasaría con una mujer como Merkel”.


Corruptores, no corruptos
20 Octubre 2008

Cuando se teclea la letra c en un ordenador mallorquín, la pantalla solícita completa automáticamente la palabra “corrupción”. Por desgracia, esa degeneración de las conductas se ha contagiado al léxico. Para enlazar con la rica tradición de gobernantes venales, se habla erróneamente de “políticos corruptos”. En realidad, en Mallorca han operado los “políticos corruptores”, activistas del único objetivo de su carrera. Los personajes investigados y encarcelados accedieron al cargo con una idea predeterminada sobre el enriquecimiento súbito. No han sucumbido a la tentación, la han fabricado.
La sublimación de los corruptos en corruptores no sólo debe acentuarse para combatir la corrupción léxica. La distinción aspira a subrayar la inapreciable labor pedagógica de los ladrones mallorquines de fondos públicos. Siempre en la vanguardia innovadora, la isla que asombró al mundo con el turismo de masas y con el urbanismo de masas o balearización, ha industrializado ahora la corrupción de masas desde al menos cinco consellerias del Govern Matas. Al consagrar todo un ejecutivo al saqueo de fondos, se dispara la rentabilidad. Cuando el político pasa de corrupto a corruptor, deja de conformarse con los porcentajes nimios que le ofrece su comprador, y pasa a imponer las tarifas.
Nos han endilgado mil veces la fábula del empresario omnipotente y sin escrúpulos –valga la redundancia–, que acosa a un político atemorizado y que nunca ha comido langosta. En Mallorca se producía la estampa inversa. No hay soborno, o el sobornado es en realidad el hombre de negocios que actuará como porteador obediente de lo sustraído. De no mediar unas inoportunas elecciones, el método se habría perfeccionado en la actual legislatura hasta suprimir al aliado externo, un cómplice molesto porque se lleva la mitad del dinero salido del contribuyente. La corrupción clásica mantenía la ficción del bien público, con unas dosis de mal privado. El gobierno de los corruptores suprime el disimulo, para perfeccionar el robo químicamente puro.


La broma de Kundera
17 Octubre 2008

El antiguo presidiario Vaclav Hável alcanzó la presidencia de Checoslovaquia culpando a sus compatriotas de tolerancia hacia el régimen comunista, un asentimiento vicioso que consolidó una dictadura perdurable. Era una buena lección para los rebeldes póstumos, que se levantan contra las tiranías exangües o desaparecidas. Milan Kundera mantuvo una relación ambivalente con su compatriota dramaturgo, aunque le ciñó una de las frases más bellas que pueden dedicarse a un colega. “Su vida ha sido una obra de arte”.
Hasta hace una semana, Kundera era un exiliado cuya obra denunció tangencialmente la dictadura checa, porque se centró en el cambio radical de los roles masculino y femenino en las relaciones sentimentales. Recibía acusaciones o halagos por misógino, nunca por chivato. De hecho, en La broma compone un tratado agobiante sobre la delación en un entorno estudiantil. Siempre habíamos supuesto que el autor se identificaba con la víctima, ahora se le acusa de conocer a la perfección el papel del delator, puesto que su confidencia al gobierno comunista en 1950 supuso catorce años de trabajos forzados para un estudiante.
El novelista niega, pero la acusación alertará sobre los sistemas confesionales hacia los que se encamina el planeta. Checoslovaquia era un país donde los padres no se atrevían a hablar delante de sus hijos, por el miedo a la delación familiar alentada en los colegios. Para aliviar su penitencia, Kundera no ha ejercido de predicador. A diferencia de Günter Grass, renunció a la engolada pose de brújula moral. Exiliado en Francia, siempre ha aceptado la deriva monstruosa del ser humano, ahora sabemos que en esta actitud nebulosa pudo influir su biografía. También Hável acabó firmando un manifiesto a favor de la guerra de Irak. Sin embargo, es difícil sentirse ciudadano europeo sin los dramas del ex presidente y las novelas del ex delator. Ningún escritor está a la altura de la exigencia de su obra. Por tanto, lea libros, no lea autores. Y lo mismo vale para el periodismo, puestos a curarse sin salud.


La cruz de los recaídos
15 Octubre 2008

En aplicación de la ley de la Vergüenza Histórica, el ruborizado ayuntamiento de Palma eliminó la cruz de los caídos franquistas cuando “la del alba sería”. Puesto que de símbolos se trata, Cort renovaba su compromiso de gobernar de espaldas a los palmesanos, un hatajo de ignorantes que no sabrían apreciar la sutileza de un consistorio de tamaña enjundia y provecho. Estas limitaciones de los ciudadanos han obligado a Aina Calvo a contraer en plazo récord los peores vicios de sus predecesores.
La gazmoñería de Cort –típica de una izquierda mallorquina que siempre ha atribuido su pereza a la incomprensión ambiental– demuestra que el ayuntamiento es la cruz de los recaídos, un colectivo que se arrepiente de sus convicciones con torpeza reincidente. El diseñador de la retirada subrepticia del monumento franquista en horario de kale borroka toma por imbéciles a los palmesanos, seguramente porque no se le ocurre otro argumento para explicar que le hayan votado. El ímpetu sigiloso de Cort para gobernar por la espalda estaría mejor aprovechado en limpiar la ciudad y mantenerla en silencio.
Admitamos que la cruz de los recaídos no compartía los innegables valores estéticos del mamotreto que festeja al crucero Balears. Este segundo monumento encarna el franquismo campechano que gobernó la comunidad hasta bien entrados los años noventa, y que Cort prolonga con camaradería al declararse heredero del mismo. La transparencia es la cualidad que separa a la democracia de la dictadura, muy por encima de la bondad de las decisiones adoptadas. Aina Calvo ensaya el despotismo ilustrado por el lado más fácil, el vacío monumental junto a la catedral será sustituido cualquier madrugada por una estatua ecuestre de la alcaldesa. La parroquia descubrirá algún día el truco de una izquierda tan vanguardista en lo social como rancia en lo económico. Si la erección de la cruz simboliza al fascismo, su eyección emblematiza al PSOE, el partido que sólo se arrodilla ante los banqueros.


Tirado, otra víctima
13 Octubre 2008

Se ha cumplido el sueño democrático de que todos los seres humanos sean víctimas, desde su nacimiento y con total independencia de las actividades que desarrollen durante su existencia. El aguafiestas de turno insistirá en que esta homogeneidad coloca al mismo nivel al autor de una tropelía y a quien la padece. De eso se trata precisamente, de la exención de responsabilidad. Pensábamos que la victimización universal sería inaceptable para los jueces, en cuanto administradores de la jerarquía de penas. Sin embargo, ha bastado que la hipótesis de una culpa se abatiera sobre ellos, para que se declaren inocentes en todos los sentidos de la palabra. Se reproduce así la estupefacción que nos asaltó durante la instrucción del Yak-42, cuando acrisolados generales arriaron su honor castrense para ahuyentar autorías sobre su entorno.
El caso más reciente de la uniformidad en el victimario lo aporta la manipulación a cargo de la judicatura del juez Tirado, que incurrió en falta grave al no ejecutar una sentencia previa –impuesta por él mismo– contra el presunto asesino de Mari Luz. Según sus ilustres colegas, la culpa real reposa en la falta de medios, en el Gobierno y suponemos que en la sociedad en su conjunto. Como ven, se trata de los argumentos exculpatorios unánimes a que recurren los sancionados o condenados en cualquier procedimiento con concurso judicial.
La imagen de los juzgadores solidarizándose con los sancionados produce rubor y confusión. La “falta de medios” no impide que los tribunales funcionen como un reloj en el caso de los Albertos, por citar sólo un caso de todopoderosos en el que no se incumple ni un plazo. Los funcionarios judiciales agraviados pueden montar una manifestación ante la casa de Juan José Cortés, dado que sólo su heroica insistencia y templanza ha arrancado un atisbo de justicia de unos dispositivos que ahora se la niegan. Y Tirado es en efecto una víctima. De sus colegas, que lo utilizan sin rebozo a modo de ariete de reivindicaciones, cómo no, salariales.


Crisis del sector de la corrupción
9 Octubre 2008

La crisis financiera mundial se agrava en Balears, debido al hundimiento de la productividad en el antes floreciente sector de la corrupción. Tras satanizar a los hoteleros y a los constructores, les ha llegado el turno a los corruptores, víctimas propiciatorias del ensañamiento ciudadano. La cacería ahora desatada olvida el papel crucial de los políticos en venta, campeones de la creación de riqueza y de empleo. Hace mucho que adelantaron al narcotráfico y a la prostitución, como motores de la economía mallorquina. Antes de ponerse a tricotar junto a la guillotina, calibre si puede prescindir del impulso emprendedor de los corruptos.
Tradicionalmente, el sector por excelencia de la economía balear ha sido el turismo. La corrupción, mucho más rentable y activa, se veía relegada a una posición subalterna. Los corruptos se encargaban del trabajo sucio, en tanto que la publicidad y la sabiduría popular asignaban la riqueza de la comunidad a unas suecas cada vez más envejecidas. Pese al menosprecio de la población, la compraventa de políticos mallorquines figuraba a la vanguardia de Europa, con hallazgos tan memorables como la salvaguarda de los ingresos en un campo de coles. Esta metáfora agrícola confirmaba al soborno como el verdadero sector primario.
La crisis actual de la corrupción debe reconciliar a la población con el auténtico pulmón financiero de la vida económica balear. La falta de liquidez tiene que haber repercutido forozosamente en las cantidades ingresadas por los políticos. La recesión corrupta ayuda a corregir la falsa imagen de que los perceptores de sobornos han cosechado ganancias desmesuradas. Por si hacen falta pruebas de la austeridad dominante, ninguno de los numerosos ladrones descubiertos en el Govern Matas ha podido comprarse un palacete en el casco antiguo palmesano, el signo infalible del enriquecimiento acelerado. Para mitigar la falta de confianza de los inversores en el sector de la corrupción, el Gobierno garantizará cien mil euros por impositor y dos latas de Cola-Cao por impostor.


Dinero enlatado
8 Octubre 2008

Al depositar los ahorros obtenidos con tanto esfuerzo en una caja de cacao en polvo –nos negamos a hacer publicidad de Cola-Cao–, Antònia Ordinas mostraba una prudente desconfianza hacia las entidades financieras mallorquinas, especializadas en despilfarrar millones con promotores inmobiliarios insolventes. En la súbita confesión habría que rastrear el temor a que un tercero conociera el emplazamiento de la lata y, con el matrimonio de administradoras en prisión, decidiera apoderarse de su contenido para reinvertirlo. Finalmente, el secreto de sumario ha impedido que se sepa que la pareja enterró el envase inicial con sólo un millar de euros en su interior. La impregnación con el humus del fértil suelo mallorquín obró el portento de que los billetes se multiplicaran, como las hojas de las coles que les daban sombra.
En Mallorca, pegas una patada y te aparecen 200 mil euros. Con esta metáfora entrañable, la corrupción del PP nos infunde la esperanza de que la comunidad saldrá de la crisis económica sin un rasguño. Siguiendo el ejemplo de la aventajada Ordinas, miles de mallorquines han enterrado latas de Cola-Cao con diez euros en su interior, tomando la precaución de que en las proximidades de la tumba crezcan unas coles protectoras. Urge crear la cátedra Govern Matas de Agroeconomía, que investigará el cultivo más propicio para la procreación de los billetes.
Ordinas y Rosselló pasaron de ahorradoras a enterradoras en cuanto los billetes se amontonaron con el beneplácito de sus superiores. Su innovador método inversor aporta una solución ahora que todos tenemos demasiado dinero, en proporción al que los bancos están dispuestos a devolvernos tras haberlo apostado en los casinos bursátiles. La fiscalía Anticorrupción ha orientado sus pesquisas hacia los miembros del Govern Matas que cultivan coles, un vegetal que se aclimata a la perfección en Miami. Qué tiempos, en los que un campo de hortalizas ofrece más rentabilidad que el Royal City Hard Face Bank.


Es un asunto complejo
6 Octubre 2008

Los monosílabos “no lo sé” pecan de candor, sin que a nadie le importe que Leonardo cifrara en la simplicidad el colmo de la sofisticación. Por tanto, los expertos que se turnan en el ciclo informativo de 24 horas han sustituido la confesión de ignorancia por el ampuloso “bueno, la verdad es que es un asunto muy complejo”. Este sopicaldo verbal nada resuelve, y debería traducirse por “no tengo la menor idea” –lo cual es cierto la mitad de las veces más una–. Sin embargo, la apelación a la complejidad posee la virtud de endosar la responsabilidad al interlocutor, según el sobreentendido de que “me niego a explicártelo, porque no entenderías jamás de qué estamos hablando”.
Todas las palabras atrapan un significado complejo –silla– desde una sencillez apabullante. Incluso etimológicamente, comprender es simplificar. Los emisores del latiguillo más en boga, “es un asunto complejo”, renuncian a la explicación con el subterfugio de que necesitan más tiempo, cuando en realidad delatan un déficit más neuronal que temporal. Las señales de tráfico condensan un máximo de información en un mínimo de espacio, y pueden ser entendidas incluso por el conductor de un vehículo a motor. El amante de los “asuntos complejos” se comporta como un semáforo que no parpadeara color alguno, ante las espinosas repercusiones de su decisión.
El que no se explica, miente. Si un político te asegura que la economía es “compleja”, te está robando. La letanía “es un asunto complejo” debe afrontarse con una réplica fulminante, “¿complejo para ti o para mí?”, a fin de aclarar quién va a pagar las facturas de la dificultad de comprensión. Sólo en un debate sobre mecánica cuántica sería admisible el recurso a la complejidad, trivializada hasta el punto de que hoy se atribuye a la clasificación de un equipo de fútbol. No hay actividad ni situación humana que no haya recibido el calificativo de “compleja” a lo largo del último mes. Especialmente el sexo, la más simplona de todas. Y si no me entienden, se debe a que ésta es una columna compleja.


Adopta a un ‘yuppie’
2 Octubre 2008

Ayunos de una denominación genérica para los ejecutivos ignorantes que daban dinero a espuertas a insolventes, rescatamos la terminología de yuppies. Aclarada la nomenclatura, no me importune usted con sus tribulaciones para pagar la hipoteca del piso que ni siquiera le gusta, porque acabo de contemplar la magnitud real de la tragedia económica. Se concreta en la abolladura del todoterreno de cinco mil euros de mi banquero de inversiones y perversiones, un yuppie fetén. Le advierto de la magulladura en la carrocería, y me responde cabizbajo:
–Tengo que esperar, me falta liquidez para el taller de chapa y pintura. Me consuela saber que peor está mi fontanero. Ya sólo puede pasarse una semana al año en el Caribe.
El apocalipsis no termina en el vehículo lesionado. Me doy cuenta de que el césped antes inmaculado de mi yuppie ha alcanzado una altura inusual. Otro gesto mohíno, y otra confesión:
–He tenido que prescindir del tercer jardinero. O eso, o vendíamos el yate de mi anterior esposa, que ya sabes cómo se pone.
Y pensar que yo iba a importunarle con las acciones que me aconsejó comprar a 45 euros, y que hoy cotizan a 45 céntimos. Ante el drama humano de mi yuppie, detesté la cicatería del Congreso norteamericano cuando se resiste a sufragar su tren de vida, truncando las ilusiones de decenas de familias de altos ejecutivos en todo el mundo. Ante la multiplicación de signos ominosos de la crisis –¿nadie ha advertido la desaparición de Brad Pitt y Angelina Jolie de las portadas?–, me he compadecido del yuppie y le he ofrecido cobijo. Lo he aparcado en un rincón de casa, feliz de saber que allí nadie va a reclamarle 300 mil euros por el techo retráctil de su piscina climatizada. Además, me sale más barato que cuando perdía mi dinero con inversiones delirantes. No escribo esto para airear mi gesto, sino para difundir la solidaridad con las nuevas víctimas inocentes del capitalismo. Si quieres devolverle la sonrisa, adopta a un yuppie. El no lo haría.


Usted puede ser conseller
1 Octubre 2008

Inexplicablemente, hay personas que aspiran a ser consellers, no todas ellas para aplacar sus pulsiones patológicas. Usted mismo no le haría ascos a una cartera con coche oficial y Visa oro. No agache la mirada, la vanidad nos impulsa a aceptar empleos por debajo de nuestra cualificación –¿o no ha repasado el mediocre currículum de los miembros del Govern?–. Hasta ahora, el deseo lícito de ser conseller se veía entorpecido por la tozudez de presidents que insistían en conocer o incluso nombrar a sus gabinetes. Sin embargo, Antich ha agilizado la tramitación del acceso al ejecutivo.
Sin papeleos ni dilaciones, encamínese usted mañana viernes hacia la entrada del Consolat, en el Passeig Sagrera s/n. Es un edificio fácil de localizar, porque se halla en las inmediaciones del conocido restaurante Caballito de mar. Si le ponen alguna traba a la entrada, remítase a la contraseña, ”soy de UM”. No sólo le franquearán el acceso, sino que le escoltarán directamente a la sala donde se reúne el Consell de Govern. Una vez allí, escoja el sillón que más le plazca, aunque tal vez sea precipitado que el primer día se siente a la cabecera de la mesa.
Cuando se inicie la reunión semanal del Govern, es muy posible que deba presentarse usted mismo. Antich muestra tal indiferencia hacia su gabinete, que ni siquiera se percata de las sucesivas incorporaciones al mismo. “¿Dónde está Nájera?”, preguntó el viernes pasado. Cuando le llegue el turno, farfulle usted alguna medida decisiva para el futuro de Balears –”espero que mi chófer tenga puesto el aire acondicionado”–. El resto del tiempo, compórtese como los otros consellers, aunque procurando no roncar. De este modo, no sólo experimentará el estrés de gobernar, sino que participará de la terapia de Miquel Nadal, que tan cara nos ha salido. Para ahorrarnos el engorroso espectáculo brindado esta semana, con la autoproclamación más ampulosa y lacrimógena desde el papa Clemente, el president apañará un sillón donde podrá sentarse cualquier militante de UM que lo solicite. Cobrando, claro.