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Rajoy responde sí y no
31 Marzo 2009

Muy mal andan las cosas, si hemos de tomarnos en serio a Rajoy. Pertenece al apasionante círculo de políticos a quienes formulas una pregunta y no te quedas a esperar la respuesta, porque se te ocurren cien cosas más importantes que hacer. Salvo que fingir interés por su contestación te garantice unos minutos en prime time, para presumir ante los amigos. Así ocurre en Tengo una pregunta para usted, donde la notoriedad televisiva congregaría a un centenar de interrogadores aunque el entrevistado fuera un futbolista.
El eterno jefe de la oposición volvió a explotar su estampa de registrador de la propiedad con sentimientos. Este sería el primer artículo sobre Rajoy en que apareciera también la palabra voluptuosidad, pero nunca había llevado una barba tan bien arreglada. Una entrevista con ciudadanos consigue más audiencia que un encuentro con periodistas, porque los segundos han perdido el reflejo de corregirle con un “Mariano, que la pregunta es fácil”. En las sucesivas ediciones de este psicodrama televisivo, los espontáneos ganan en atrevimiento. No sólo le replican que “entiendo que no quiera ver en televisión a la presidenta de Madrid”, sino que aplauden al díscolo. Por fortuna, al presidente del PP no le cuesta cambiar de opinión, en esta versatilidad basa su supervivencia política. Si le presionan, primero pierde el timón de los datos –“Trillo no es hoy ministro de Justicia”, cuando nunca lo ha sido–. Después responde sí y no.
Rajoy perdió las elecciones teniendo razón, y reivindica la previsibilidad que le garantiza la derrota. Ni siquiera genera la hostilidad que hoy estrena Zapatero. Con el presidente del Gobierno en pleno casting ministerial, Rajoy es el mejor vicepresidente del Gobierno con el que puede contar. O viceversa, basta con ampliar el tongo de Euskadi. Podrían haber colocado el vídeo de la anterior edición de Tengo una pregunta con el mismo personaje, y nadie lo hubiera notado. Y si no coinciden con esta visión, recuerden que ayer por la tarde contemplé una intervención del auténtico Obama. El caviar no combina con todo, desconfíe de imitadores.


Centenarios en alcohol
27 Marzo 2009

Francisco Ayala, el escritor famoso por haber alcanzado los 103 años, demuestra en una entrevista con Juan Cruz más lucidez que cualquier miembro del gobierno de Zapatero. Nos centraremos en algunos detalles de su dieta. “Tiene sobre la mesa una botella de whisky”, brinda a mediodía con esa bebida, cena “dos whiskies y una manzana”, atribuye su longevidad al whisky y a la miel, bebe más de una copa de vino durante la comida. Según los telepredicadores de la moral sanitaria, entraría en la definición de adicto al alcohol, con perdón. Sin embargo, ninguno de esos inquisidores va a alcanzar su elocuencia ni su edad.
Sigamos, porque el arquitecto Oscar Niemeyer fuma productos cubanos a los 102 años. Esa desfachatez no sólo obligaría a que ya estuviera muerto, sino que justificaría que le dispararan por la calle, para cumplir con las inexorables estadísticas sanitarias sobre uso del tabaco. Ya sabemos que los epidemiólogos miden tendencias y probabilidades, y que la misma singularización de los supervivientes demuestra su excepcionalidad. Más modestos que los gurús científicos, aquí sólo queremos desacreditar la primera pregunta que formulamos los periodistas a los campeones de la longevidad, cuál es su secreto. La única respuesta aceptable sería:
-Estoy vivo gracias a que hago las mismas cosas que han llevado a otros a la tumba con treinta años menos que yo.
Esta evidencia sería sacrílega, porque demostraría que se puede escapar del rebaño, aunque sea por azar. Para no ser tachados de herejes, coincidiremos con los fanáticos de la regulación en que, si siguen bebiendo y fumando, ni Ayala ni Niemeyer llegarán a los 150 años. Aplaudimos sin embargo la resistencia de ambos a la pasión por interferir en las vidas ajenas. En el universo de la seguridad, las medidas preventivas evitan sucesos que no iban a producirse, y a menudo que ni siquiera podían ocurrir. Y quede claro que en los científicos no ofende su encomiable pretensión de curar, sino su pretensión de saber.


UM decide seguir cobrando
25 Marzo 2009

UM es un excelente termómetro para calibrar el estado de los restantes partidos. Puede que sea su única utilidad. Revolotea sobre el mapa y se adhiere a la formación más lozana, que se verá pronto aquejada de consunción. Por tanto, la reunión a la mallorquina de su consejo político demuestra que la descomposición del PP balear dista de haberse resuelto, y que el Govern Antich todavía no está suficientemente debilitado para rentabilizar una traición. El citado órgano de UM cuenta con un solo miembro sin sueldo del contribuyente, que será expulsado por escasa combatividad. Los restantes socios decidieron que la ciudadanía no entendería que, en tiempos de crisis, los cargos públicos se desprendieran de sus suculentos salarios, agravando la situación general de desconsuelo económico.
Por tanto, UM aparca la borrachera de Son Baco, campo de golf proyectado por una empresa alemana y que demostraba una vez más el nacionalismo sin fronteras de ese partido. El dúo cómico Nadal/Estarás suspenderá su plan de zancadillear semanalmente al Pacto de Progreso hasta que amaine la orgía corrupta, aunque cualquier día habrá que clausurar el Consell Inmobiliario de Mallorca porque la mayoría de sus ordenadores habrán sido requisados por la policía. En honor a la verdad, la corrupción sostenible de que se acusa a los nacionalistas es más autóctona que los escándalos a la madrileña del PP balear.
UM decide seguir cobrando, simulando incluso devoción por Mallorca si no queda otra. Es el único partido que garantiza sueldos para todos los votantes, a condición de que no se apunten demasiados. Su único jerarca de acrisolada ideología es Miquel Nadal. Hasta su imputación es un guiño cómplice al PP, sella un pacto de sangre con su vocación. El martirio que sufre Nadal –excepto en lo económico– cada día que ha de seguir gobernando con el PSOE, es un suplicio de mayor crueldad que destituirlo. ¿Qué hace Antich a todo esto? Sólo observa, pero con una fijeza que asusta. Salvo que duerma con los ojos abiertos.


Cirer se entera de su nulidad
23 Marzo 2009

La renovación del PP tras perder todas las instituciones de Balears ha consistido en el regreso de José María Rodríguez. Su anticipada pugna con Cirer brindaba uno de los espectáculos más hilarantes de los últimos tiempos, pero esta reedición de King Kong contra Godzilla ha sido interrumpida por el abandono de la peor alcaldesa de la historia de Palma, todos los sexos incluidos. Para la historia, el estupor acompañará cualquier intento de explicar sus cuatro años en Cort, un encumbramiento que un palmesano sólo puede asumir desde la vergüenza. Dado que ahora se concentrará en el Real Mallorca –su principal vocación–, se acentúa notablemente el peligro de descenso mallorquinista.
La carrera política de Cirer demuestra las limitaciones de la inspiración divina, su único bagaje intelectual. Al igual que sucede en los autos sacramentales, ha sido hundida por un libertino como Rodrigo de Santos. Conocía sus aficiones, pero sucumbió a la fe en la impunidad de su partido. De este modo, Casa Alfredo se erige en el motor de la renovación del PP. En su entusiasmo por la cesantía, Cirer ha abdicado incluso de expectativas que nunca la hubieran acariciado, como la candidatura a Cort en 2011.
Hasta Fageda exhibía cierto lustre por comparación con Cirer. La cúpula de su partido le endosó la derrota de 2007. Injustamente, porque la ex alcaldesa no hubiera sabido ni cómo perder unas elecciones. Su única función actual consistía en votar algún día una moción de censura que catapultara a Miquel Nadal y su secretaria a la alcaldía, la última humillación para la lista más votada. Cañellas introdujo en 1993 por sorpresa a Estarás, Cirer, Flaquer y Matas. Desataron las falsas esperanzas que suelen acompañar a la juventud, hoy son sólo la generación Rasputín y hasta su promotor exige su deposición inmediata. Al autodisolverse, Cirer se ha limitado a constatar la evidencia de su nulidad. En su caso, hasta eso tiene mérito. Los palmesanos siempre podremos perdonarla, Palma lo tendrá más difícil.


El Govern salva bancos
20 Marzo 2009

La primera cautela que impone Obama al rescatar una entidad financiera en apuros consiste en la destitución de sus gestores. El Govern balear es más generoso. Comprará activos tóxicos a bancos y cajas –los pisos que nadie desea adquirir–, en lugar de descabezar a los responsables de entidades bajo control público que han creado en Mallorca la mayor burbuja de España, que a su vez es la mayor de Europa. Todo ello envuelto de aromas de solidaridad hacia los ciudadanos sin techo. ¿Va a adquirir Antich los miles de automóviles que no venden los concesionarios en apuros, y así sucesivamente?
Dado que el Govern compra con dinero ajeno, las personas que se han quedado sin trabajo –por la torpeza de los gestores de entidades financieras–, pasarán a abonar mediante sus impuestos los sueldos opulentos de esos maharajás. Todo ello, por gentileza de un gabinete semiprogresista. Estamos hablando de los fenómenos de la banca que cada día del año le prestaban cientos de millones de pesetas a Grande y similares. Si desea evaluar la valía profesional de los ejecutivos que Antich quiere salvar, repase las posiciones en el ranking de entidades en apuros de las cajas y bancos comprometidos en la suspensión de pagos de Drac.
Aceptamos el régimen económico mixto, por el que los beneficios son acaparados por unos privilegiados en tanto que las pérdidas se reparten a escote. Sin embargo, suena bizarro que se invite a los ciudadanos a sufragar por partida doble las prebendas de los causantes del desastre. Además, el Govern distorsiona el mercado del suelo y colabora a sostener artificialmente el precio inflado de la vivienda –paga 200.000 euros por cien metros en el segmento más bajo del mercado, en Estados Unidos costarían la mitad–. ¿Cuál es el valor de un artículo que nadie compra, y por qué siempre tienen que pagarlo los mismos? Si en vez de despedir a los ejecutivos financieros públicos que han llevado a Balears a la catástrofe, el Govern desea asociarse con ellos, que no lo haga malgastando el dinero de los ciudadanos.


Nadal, la frase del año
18 Marzo 2009

Siempre he sospechado que el doctor Johnson era mallorquín. En uno de sus aforismos establece que, cuando alguien sabe que va a ser ahorcado en un par de semanas, su mente se concentra admirablemente. La actualidad nos obliga a coincidir. Mientras aguardamos una rueda de prensa del PP para denunciar la persecución de la fiscalía anticorrupción contra el pacto de progreso –el presidente del Consell de Eivissa, el conseller de Turismo–, las imputaciones sacuden el metabolismo de los implicados de forma conmovedora. Nunca hubiéramos imaginado que las expresiones “Miquel Nadal” y “perla dialéctica” pudieran aparecer en un mismo artículo, pero nos ha dejado boquiabiertos la lucidez del presidente de UM, al anunciar su incumplida voluntad de “dar paso a gente joven, que no tenga un pasado tan vinculado a Maria Antònia Munar como yo”.
La persecución de la corrupción en tiempo cuaresmal atenta contras las más elementales normas de urbanidad, pero la sentencia de Nadal es lo más cercano a una confesión que puede extraerse de un político. Su aullido no debe ser desdeñado como una mera argucia para desviar su responsabilidad, aunque ya es curioso que el dardo más afilado que recibe Munar provenga de su vástago. El conseller –escribo a las 13.14 de ayer– admite la existencia de un clan, y la urgencia higiénica de su extinción, para garantizar la viabilidad económica de la sociedad anónima que lo sustenta.
En su raptus clarividente, Nadal ofrece además una salida honrosa a su inseparable Rosa Estarás. La presidenta accidental del PP respiraría aliviada, si se atreviera a anunciar que “hay que dar paso a gente joven, que no tenga un pasado tan vinculado a James Matas como yo”. La confesión es más reconfortante que el perdón, y sólo ella convierte al culpable en víctima. En todo caso, el vehemente líder de UM no tiene de qué avergonzarse. Tanto la carretera de Manacor como el obsequio de can Domenge fueron planificados de acuerdo con los principios inspiradores de su partido. De los dos.


Nadal, un blindaje a tiempo
17 Marzo 2009

Las imputaciones judiciales por presunta corrupción han llegado al jefe de la oposición al Govern, el conseller Miquel Nadal. Su partido clama contra la persecución judicial, una treta esgrimida por todos los partidos pillados con el código penal en la mano, ya sean PP o PSOE. Como los malpensados son ambidextros, otros se admirarán de la precipitación mostrada por el presidente de UM para acceder al gabinete de Antich, una experiencia que nadie calificaría de excitante. La única ventaja de pertenecer a ese club es el aforamiento o blindaje inmediato –del que antes carecía el titular de Turismo–. Ahora se halla tan sólo al alcance del Tribunal Superior, que jamás ha condenado a un político de derechas porque todos son inocentes.
Nadal lucha para convertir a UM en una marca blanca del PP, y la imputación –ya se sabe que jueces, policías, fiscales y sastres se han confabulado contra los conservadores– le ayudará a propagar su cruzada. Máxime cuando ayer descubrimos en qué consisten las “carreteras a la mallorquina”, de que se jactaba Maria Antònia Munar. También aquí las suspicacias son ambidextras. Mientras la ejecutiva del partido mallorquinista denuncia una cacería, y copia a los populares incluso en la foto semanal de comunión junto a Rajoy, algún ciudadano concluirá que el abultado número de casos de corrupción y la exigüidad del calendario obligan a la acumulación de emociones.
UM sigue dando espectáculo, nadie la iguala en este apartado. La consellera Estarás –Nadal la ha colocado en el Govern– debe reclamar de inmediato a Antich la aplicación de su doctrina sobre la igualación de presuntos corruptos. “Destituya a su titular de Turismo, con el cual pactaremos en el PP verdadero tan pronto como sea expulsado del ejecutivo”. En cuanto al conseller blindado, debe sentirse tranquilo al margen de lo que hiciera. No tiene nada que temer, porque los consellers no se tocan. Salvo que prefiera romper el Pacto y quedarse a la intemperie. De momento, la dimisión la ha presentado ante su dócil partido, y no ante el todavía más dócil Antich. No fuera que.


Balears paga el pacto vasco
13 Marzo 2009

El PSOE gobernará Cataluña con Esquerra Republicana, el País Vasco con el PP y Balears con UM, de donde concluimos la sintonía inmensa entre ERC, PP y UM. El gobierno de concentración en Euskadi tendrá un precio en áreas secundarias, como la justicia y la economía. A la hora de pagar, Mallorca siempre ocupa el liderazgo. Vayamos con las coincidencias. Simultáneamente a la génesis del pacto de centroizquierdaderecha en Ajuria Enea, la fiscalía se opone a que lleguen al Supremo los imputados de la trama investigada por Garzón. La red se remansa en los tribunales superiores de Madrid y Valencia. Con el ejemplo balear, Aguirre y Camps pueden respirar aliviados.
Más cerca, el Tribunal Superior aprovechó el caso caballistas para confirmar que el PP balear no ha tenido un solo caso de corrupción en toda su historia. La fiscalía local recurre la sentencia absolutamente absolutoria pero, ay, ese mismo cuerpo paraliza la acción en el Supremo. Al margen de la inocencia irrebatible de los encausados, la contradicción coincide con el pacto vasco. Lo mismo sucedió en el Túnel de Sóller. El TSJ absolvió como siempre, la fiscalía del Supremo no recurrió porque ya gobernaba Aznar. Más cerca, PP y PSOE se liberaron mutuamente de los cepos de Mapau/Bitel, a cambio de desactivar la nube de querellas contra Margarita Nájera. Otra coincidencia, claro, además de un ejemplo de la ósmosis entre el imperio de la ley y la ley del imperio.
Balears paga el pacto vasco, en lo judicial y en lo económico. El enfrentamiento entre PP y PSOE sólo alcanza a asuntos de menos de mil millones de pesetas, según acaba de confirmar Son Espases. En cuanto la factura sobrepasa ese listón, convergen milagrosamente. Por eso, la tabla de multiplicar a recitar en las escuelas mallorquinas sería “el uno por mil de Son Espases son 150 millones de pesetas, el uno por ciento son 1.500 millones, el tres por ciento son 4.500 millones”. Y así sucesivamente. De la cultura y el paisaje de la isla sólo se preocupa el Supremo madrileño.


Llauger, la Mallorca civilizada
11 Marzo 2009

Cuando intento imaginar qué cosa sería una Mallorca sin corrupción ética ni estética, surge espontáneamente el nombre de Miquel Angel Llauger, el doctor ingeniero que viene de morirse. La incongruencia de glosar a un jefe de Carreteras en todas sus variantes se corrige por los postulados racionales que le animaron. Pronto fueron arrollados por políticos corruptos y pasto de los constructores sin fronteras, que festejan hoy el primer medio siglo de balearización inmisericorde. El fallecido desmiente la ausencia de una burguesía mallorquina ilustrada, y la autocrítica le llevó a concluir que una Marilyn Monroe con tres pechos también sería un monstruo. Su postura no sirvió de ejemplo ni para sus colegas de profesión, porque el colegio ingenieril acudió dócil a socorrer el mamotreto de Son Espases.
Llauger representa el genoma de UCD frente a la jerarquía del PP, donde la seña de identidad no se caracteriza tanto por el saqueo monetario como por el desprecio absoluto hacia la isla. En una imagen proverbial, Balears sólo sirve de residencia veraniega hasta para los presidentes de Balears. Cuando un Tribunal Supremo madrileño nos ha de recordar que Mallorca tiene una cultura y un paisaje indefensos, por fuerza debía irritar un ingeniero que se avergonzaba de Magaluf y consideraba que “el GOB ha prestado un servicio impagable a nuestra sociedad”. De ahí que la derecha medieval se arrojara sobre él con especial saña. Era peor que un rojo descamisado, era un traidor a su clase.
El mallorquín civilizado no prevaleció ante la barbarie suicida, a punto de convertir la isla en un campo de concentración. Vi vacilar a Llauger en el juicio del Túnel de Sóller, pero por qué una sociedad debería exigir el heroísmo que no practica. Su discurso se radicalizaba conforme se multiplicaban las amenazas contra una Mallorca agobiada. Al final ganaron los monstruos, por aplastante mayoría. El ingeniero paulino mantenía que, después de la muerte, “habrá unos cielos nuevos y una tierra nueva”. Es casi la única esperanza.


Camps, otro ‘fashion victim’
9 Marzo 2009

Francisco Camps encarna el gris Rajoy llevado a sus últimas consecuencias. Ni siquiera luce la calva engominada que caracteriza a los lobeznos de Aznar. Juzgarlo por su elegancia, condenarlo incluso por ella, equivale a contemplar a un mago extrayendo sombreros de un conejo. La imagen del presidente valenciano desprende esa sobriedad melancólica que impulsa a la audiencia hacia el telemando. Ni siquiera se ha defendido de los trajes que le imputa Garzón desde la furia, sino envuelto en el dolor. Tampoco ha desmentido las acusaciones concretas –le bastaría con desmenuzar el origen y abono de las prendas supuestamente obsequiadas, y con las que aparece engalanado en diversas fotografías–. Por una vez, puede presumir de elegante, y desea prolongar ese estrellato, el calvario de un fashion victim.
La defensa de Camps debiera basarse en un error de reparto, argumento más efectivo que su negacionismo a ultranza. En cuanto se sustancian las acusaciones contra Luis Roldán, un país entero aplaude la armonía intrínseca entre el culpable y su culpa. En cambio, se necesita una fase de adaptación para aceptar que el presidente valenciano sufragaba su fondo de armario con un fondo de reptiles. Si la presunta corrupción nunca es estética, el foso entre ambos conceptos se ahonda en este caso. La disociación priva al fashion victim designado por Garzón de la coartada de que recibía la ropa gratuitamente para promocionar a los establecimientos en cuestión, como Penélope Cruz.
El espectador se limitaba a preguntarse estupefacto quién le elige los trajes al político de turno. Ahora ha de interrogarse además sobre quién paga el vestuario. Se empieza a exigir demasiado del contribuyente, porque el drama de Camps no consiste en pasar a la historia como un político presuntamente corrupto, sino como un político elegante. Se dejó hacer un favor de más, explotaron su punto débil. Cabe imaginar el regocijo de su predecesor, el petronio que ha implantado en Telefónica la tarifa Zaplana.


La farfolla de Zapatero
5 Marzo 2009

Después de entrevistarse con Medvedev –el segundo del zar Putin, pero a notable distancia del primero–, Zapatero soltó dicharachero que habían alcanzado acuerdos “para follar”. Sólo podemos compartir ese sentimiento hacia Rusia, aunque el presidente lo haya explicado con más delicadeza de la que somos capaces. Ante el exabrupto, la audiencia experimentó el mismo sobresalto que si Rajoy hubiera incluido en su discurso alguna palabra posterior al siglo XIX. Quienes insisten en escuchar al presidente creyeron que, después de instaurar la igualdad entre todos los sexos, promocionaba ahora la libertad sexual, tan fatigosa aun en su variante hispanoeslava. Además de quedarnos sin trabajo, hemos de consagrarnos al desenfreno, la exigencia de nuestro gobernante raya en lo intolerable.
Zapatero se metió en un follón, porque su “follar” era un fallo. Esa actividad suele serlo, aunque extraña que el ponente se refugiara en la confusión con “apoyar”, otro verbo sexualmente problemático en cuanto cargado de testosterona. Nublado por su folletín gallego, el presidente quiso desmarcarse de la farfolla política, el habla insustancial que no deja huella. La inclusión de “follar” permitió que su discurso penetrara en sus oyentes, que recuperaran su interés no sólo sexual. Lo mismo sucede con Fraga, a quien únicamente se le entiende ya el vocablo “imbécil” que rubrica sus declaraciones.
Zapatero farfulló, pero cuesta refugiarse en el lapsus cuando la frase perfectamente pautada rezaba que“hemos hecho un acuerdo para estimular, para favorecer, para follar”. Los infinitivos se escalan por orden alfabético y con una excitación in crescendo. Un psicoanalista tendría trabajo para desentrañar el follaje verbal de esta intervención. El vocabulario postelectoral despierta notables sospechas sobre la agenda de los encuentros entre estadistas. Si en público invitan a sus súbditos al comercio carnal, imaginen el lenguaje que utilizarán en privado, y que explica el sonrojo de los traductores cuando abandonan esas citas.


La abogacía en Son Banya
4 Marzo 2009

Los traficantes de Son Banya carecen de bienes abundantes a su nombre. Sin embargo, contratan los servicios de los abogados más postineros de Mallorca. Esta aparente contradicción ha suscitado maledicencias sobre una sospechosa cercanía entre los letrados y sus clientes. Me enoja tanta inquina, donde yo advierto un ejemplo preclaro de la función social de la abogacía. Frente a los profesionales de la ley que perciben mil millones de pesetas por plantear una suspensión de pagos inmobiliarios, otros letrados se consagran al auxilio pro bono a los desfavorecidos del poblado. La esencia de la justicia es que todos los ciudadanos tengan idéntico acceso a ella. Unos abnegados defensores han materializado esa utopía en la isla.
Durante el juicio que ha enviado a prisión a un clan entero, a una abogada y al jefe de Atracos de la policía –el cual puede agradecer que la sentencia sea por sus delitos y no por su credulidad, en cuyo caso le habrían caído trescientos años–, una letrada declaró con espontaneidad que ingeniar e intermediar el traspaso de 50 millones de pesetas de dinero blanqueado de heroína forma parte de las negociaciones habituales de su gremio. Desde ese día, espero cada mañana que el colegio de abogados o entidad análoga desmienta esa habilitación profesional. Y si no lo han hecho, estoy seguro de que se debe a la modestia casi sobrenatural que prestigia a esa institución.
El urbanismo balear sentencia a los arquitectos de la tierra –por mucho que se refugien detrás de los malvados promotores–, y el macroproceso de Son Banya no ha sido el momento más glorioso de la abogacía mallorquina. La letrada condenada se dirigió a prisión declarando que “seguro que La Paca pedirá explicaciones a sus abogados”. Palabra de ley, pero ya sabemos cómo se piden explicaciones en el poblado. La pregunta es, ¿hay que proteger a esta grey, o es preferible que sus temperamentales clientes les pidan explicaciones y la justicia discurra por sus cauces naturales, sin interferencia de la legalidad? Como antes de la sentencia, vamos.


Galicia, 1 - Euskadi, 0
3 Marzo 2009

Los fanáticos de España, Euskadi o Socuéllamos como naciones incontestables y bruñidas se olvidan a menudo de consultar a los habitantes de esas identidades. Embargados por la fidelidad inquebrantable de las religiones, todavía es más frecuente que omitan el trámite de convencer a sus conciudadanos. La impertinencia estadística de las elecciones devuelve bruscamente a los nacionalistas a la realidad. El Papa no sería el mismo si lo votaran sus feligreses, y señores con el exótico linaje López o Montilla acaban por encarnar las esencias de sus territorios.
Todo ello ocurre cuando el nacionalismo era inquebrantable en su esplendor, según los antinacionalistas que siempre lo han exacerbado. Ni el PNV ni María San Gil, así se pronuncia una porción consistente de votantes, cuando el partido gobernante en Euskadi había alcanzado el ápex de su determinación nacional. Pecó del desdén mortífero a los someramente nacionalistas, a quienes sólo se sienten relativamente orgullosos de haber nacido en un sitio y no piensan que ese accidente los esclavice a una ideología geográfica. La democracia es la imposibilidad de que una corriente se haga hegemónica a largo plazo. De hecho, la caducidad es cada vez más corta, pero cuesta convencer a un nacionalista de que el exceso de presión resulta contraproducente para sus objetivos.
Euskadi recupera el estatuto de comunidad autónoma con bombas. Ibarretxe previó el bofetón en las urnas –los políticos desconfían de la fe de sus súbditos–, por lo que hizo campaña con sordina regionalista. Sin embargo, la mayor derrota del imperativo nacional consiste en que los comicios gallegos hayan superado en resonancia a los vascos. En boca de una locutora radiofónica, “también se celebran elecciones en el País Vasco”. El resultado fue Galicia, 1 - Euskadi, 0, pero el nacionalista apóstol Santiago no impidió una derrota de sus huestes, porque Núñez Feijóo se distanció tanto del BNG como de Fraga. Con todo, el nacionalismo más vapuleado en la jornada electoral viste de azulgrana.