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La farfolla de Zapatero
5 Marzo 2009

Después de entrevistarse con Medvedev –el segundo del zar Putin, pero a notable distancia del primero–, Zapatero soltó dicharachero que habían alcanzado acuerdos “para follar”. Sólo podemos compartir ese sentimiento hacia Rusia, aunque el presidente lo haya explicado con más delicadeza de la que somos capaces. Ante el exabrupto, la audiencia experimentó el mismo sobresalto que si Rajoy hubiera incluido en su discurso alguna palabra posterior al siglo XIX. Quienes insisten en escuchar al presidente creyeron que, después de instaurar la igualdad entre todos los sexos, promocionaba ahora la libertad sexual, tan fatigosa aun en su variante hispanoeslava. Además de quedarnos sin trabajo, hemos de consagrarnos al desenfreno, la exigencia de nuestro gobernante raya en lo intolerable.
Zapatero se metió en un follón, porque su “follar” era un fallo. Esa actividad suele serlo, aunque extraña que el ponente se refugiara en la confusión con “apoyar”, otro verbo sexualmente problemático en cuanto cargado de testosterona. Nublado por su folletín gallego, el presidente quiso desmarcarse de la farfolla política, el habla insustancial que no deja huella. La inclusión de “follar” permitió que su discurso penetrara en sus oyentes, que recuperaran su interés no sólo sexual. Lo mismo sucede con Fraga, a quien únicamente se le entiende ya el vocablo “imbécil” que rubrica sus declaraciones.
Zapatero farfulló, pero cuesta refugiarse en el lapsus cuando la frase perfectamente pautada rezaba que“hemos hecho un acuerdo para estimular, para favorecer, para follar”. Los infinitivos se escalan por orden alfabético y con una excitación in crescendo. Un psicoanalista tendría trabajo para desentrañar el follaje verbal de esta intervención. El vocabulario postelectoral despierta notables sospechas sobre la agenda de los encuentros entre estadistas. Si en público invitan a sus súbditos al comercio carnal, imaginen el lenguaje que utilizarán en privado, y que explica el sonrojo de los traductores cuando abandonan esas citas.