Los apellidos manchados
7 Enero 2010
Los titulares de prensa escupen los apellidos Vicens, Massot, Nadal, Nicolau, Munar, Ordinas o Flaquer sin más precisiones, adjudicándoles corrupciones presuntas o efectivas. A continuación, miles de ciudadanos que tienen la desgracia de compartir esos linajes han de soportar una catarata de chanzas, del tenor de “lo siento por tu primo” o “seguro que tú sabes dónde guarda la pasta”. Afortunadamente, la frecuencia menguante de mallorquines nacidos en Mallorca –menos de la mitad– y la proliferación de Ahmed, Kevin o Jessicas reducen el número de afectados por la asociación culposa. Por contra, la polarización corrupta en nombres de raigambre autóctona puede inspirar suculentas teorías conspiratorias. Esperemos que sea un delirio, y que no se esté investigando por sistema a todos los Tomeu.
Admitamos que los Nadal de los contornos jamás protestaron cuando España les preguntaba por su grado de consanguinidad con Rafael Nadal, pese a que no distinguían el tenis del pádel. Sin embargo, ahora se esfuerzan por destacar que son familiares de Rosario pero no de Miquel, pese a que los citados son primos hermanos. Con Munar no hay tantos problemas, porque su linaje está copado por la presidenta y adláteres. Si no contabas con tres apellidos Munar en tu genealogía, no te admitían como socio en sus empresas, una táctica envolvente que desalentaba indagaciones comprometedoras. Ahora bien, conozco a Ordinas y Vicens que se plantean seriamente si no preferirían apellidarse Manson.
La corrupción no castiga a Mallorca, sino a mallorquines con nombre y linajes que jamás se han beneficiado de una recalificación, aunque no sea por falta de ganas. Los apellidos manchados ya no sólo se sienten discriminados en el extranjero, son agraviados en la propia isla. Sabíamos que las prácticas corruptas nos impedirían viajar sin avergonzarnos, no imaginábamos que el estigma se nos adheriría en casa. Suerte de Rodrigo de Santos o Hidalgo, cuya resonancia castellana equilibra los porcentajes.
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- Autor :mvalles
Faltan apellidos, y curiosamente casi todos mallorquines, ¿Cuando caeremos en la cuenta que el “bueno” no se distingue del malo por su “apellido”, que esa es la trampa saducea de los interesados en separar las virtudes y los defectos por castas. Creo que la sociedad de esta Comunidad no está equitativamente representada, por personas con orígenes y por consiguiente con modos de pensar distintos, al decir de algunos mallorquines: ” se nota que es forastero”, pero esto tiene una importancia relativa, lo que sí es importante, es que las virtudes y los defectos humanos estén representados equitativamente, y esto es evidente que por ahora, favorece a los sinvergüenzas.
Por tratarse de un blog de Matias Vallés, le brindo una parte de la composición, a modo de epigramas, que he realizado, referente precisamente a esta casta política que padecemos.
La que sigue, está dedicada al nuestro más alto representante durante varias legislaturas, dice así:
Por huir despavorido
a tierras de Washington,
temiendo que algún Garzón
pueda meterle en chirona,
sin gozar junto a su dona
de lujos y palacetes,
…¡que lo traigan con grilletes!
Saludos cordiales