Las otras 99 carteras
20 Enero 2010
Nina San Juan es una heroína urbana, de la que hemos sabido con dos años de retraso que entregó a la Policía Local una cartera que había encontrado en una plaza de Palma, con 3.460 euros en su interior. Sin embargo, extrapolar este ejemplo singular de civismo al conjunto de la población entraña notables riesgos. Al conocer la noticia –cuando el dinero revirtió en la autora del hallazgo, transcurrido el plazo preceptivo sin que nadie reclamara–, nos ufanamos proclamando que los mallorquines somos gente honrada. Falso. Nina es la única ciudadana cuyos principios han sido acreditados de modo fehaciente, porque la historia es muy diferente a cómo nos la han contado.
Hace dos años, un hombre quiso corromper a una ciudad, y ya nos perdonarán que esta narración verídica se apoye en la célebre ficción de Mark Twain. El corruptor eligió Palma, ansioso por comprobar si su degeneración era tan acusada como lamentaban los agoreros. En un solo día, sembró las plazas de la geografía urbana con cien carteras. Cada una de ellas contenía 3.460 euros –cantidad no redonda, para simular el extravío–. Sólo Nina entregó una de ellas a la Policía Local, 99 palmesanos se quedaron con el dinero. Mientras Mallorca restauraba su moral colectiva, el donante veía probada su tesis de la corrupción generalizada.
Los fenicios mallorquines relegaron muy pronto a Nina para plantearse el enigma, más trascendente, sobre qué tipo de persona extravía 3.460 euros y no los reclama. Bill Gates pierde dinero si se le cae esa cantidad al suelo y se agacha a recogerla, cuanto más si gestiona para reivindicarla. Tratándose de Mallorca, la suma era seguramente la comisión percibida por un político sobornable, que hubiera necesitado identificarse para recuperarla. La moraleja de esta historia no es que en Palma se entrega a las autoridades el dinero hallado en la vía pública, sino que en Palma pueden encontrarse sumas de ese calibre por la calle. Por eso, y desde que supimos de Nina, los palmesanos callejeamos con la cabeza gacha, olfateando carteras no retornables.
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- Autor :mvalles
Sí, hi ha gent honrada. Divendres vespre vaig perdre sa meva cartera amb documentació, targetes de crédit i poc més de 60 euros. L’endemà dematí me va telefonar un home, que se cuida de netejar es carrers per sa zona des Conservatori, que l’havia trobada. Es va preocupar de cercar es meu telèfon, cridarme i tornarla-me, intacte.
Sí, encara hi ha gent honrada.
Salut.