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No se abuchea sólo al Rey
25 Febrero 2010

La libertad de expresión no se limita a la gestualidad obscena de Aznar o de John Cobra. Ampara también la escenificación de ideas odiosas para un colectivo, ya sean las caricaturas de Mahoma o el abucheo a los Reyes en la final de Copa de baloncesto. La sentencia del Tribunal Supremo, que rechazaba las injurias de Batasuna al jefe del Estado en su visita a Guernica en 1981, se remontaba a los césares romanos para reclamar los efectos salutíferos de la crítica al poder, por descarnada o caprichosa que parezca.
Para cualquiera que no sea el árbitro de la contienda, tiene mérito recibir la atención insultante de los asistentes a un encuentro deportivo. A los monárquicos enardecidos no debe preocuparles que el Rey suscite animadversión, sino que provoque indiferencia. Los menores de treinta años –edad predominante entre los autores de la pitada– ni siquiera tienen interés en pronunciarse sobre monarquía y república, que consideran igualmente trasnochadas aunque Letizia tiene su aquél. Con la mitad de este colectivo fuera del mercado laboral, no peligra tanto la corona como el entramado incapaz de enderezar esa situación. Al valorar la entrada del jefe de Estado en política para decretar que el Gobierno está desnudo, se escamotea la hipótesis de que lo haya hecho en defensa propia.
En la patria jacobina, a Sarkozy también le abuchean La Marsellesa en París. En Estados Unidos, el enemigo no es Obama sino Washington. Por ello, polarizar los pitidos regios en un arrebato nacionalista resulta sedante pero simplificador. Ante los signos que emite la actualidad –la gripe A, una pitada regia–, la hipérbole resulta tan arriesgada como el soslayo. Los insultos en el pabellón no sólo apuntan al Rey, pueden reflejar el estallido contra un trabajador banquero que se jubila con 14 mil millones de pesetas de pensión, mientras el gobernador del Banco de España acusa a los trabajadores no banqueros de falta de productividad. Como de costumbre en la historia mundial, se utiliza a los Reyes porque encarnan un síntoma muy gráfico.


El escáner portátil

Para minimizar la probabilidad de un atentado aéreo, los pasajeros serán obligados a viajar desnudos en los aviones, con los brazos en alto durante todo el vuelo. Las azafatas, equipadas con armas de grueso calibre, dispararán con obstinada determinación contra quienes incumplan este protocolo, o lo harán aleatoriamente sobre el pasaje para disuadir a presuntos terroristas. Una cuestión aflora de inmediato ante este horizonte de invulnerabilidad, ¿por qué sólo en los aviones?
O dicho de otra forma, cómo sabemos que la persona contra la que dialogamos plácidamente en un café, después de haberla conocido a través de match.com, no es un terrorista dispuesto a inmolarse en cuanto pronuncies una impropiedad o discrepes sobre su marca de colonia. Tal vez no te parece más gordo porque manipulaba su foto de internet, sino porque se ha arrollado un cinturón de explosivos.
La solución es el escáner portátil. De Apple, por supuesto. Antes de sentaros a la mesa, le haces un barrido con este artilugio de diseño, que recogerá hasta sus pensamientos más oscuros. El aparato puede programarse en el modo sentimental, que detectará las intenciones románticas del recién conocido. Además, una alarma estridente acompañará cualquier promesa falsa que emita sobre vuestro futuro en común.
Colocando el dispositivo en el modo terrorista –de menor enjundia–, en la pantalla se anotará el porcentaje de riesgo violento de la persona en cuestión. Si supera el umbral del 75 por ciento, los convenios de la Unión Europea te autorizan a abalanzarte sobre ella y someterla a un ahogamiento simulado, con ginebra en el caso de que te encuentras en un establecimiento que la expenda. El escáner portátil no sólo hubiera evitado la mayoría de atentados de Al Qaeda registrados en citas a ciegas. También posee una proyección erótica significativa, porque ya nadie buscará las vulgares fotos de Megan Fox desnuda, sino penetrada por los rayos X. Y como argumento irrefutable a su favor, se puede tener un escáner portátil y seguir pasando miedo. Qué gozada.


Etarras en camiseta
23 Febrero 2010

El mayor desafío a la ley de partidos políticos sería inscribir una formación denominada Batasuna Española, con candidatos que alternaran los trajes regionales respectivos. Como de costumbre, esta boutade daliniana ha sido desbordada por la realidad virtual de facebook, donde dos presuntos etarras aparecen enfundados en la camiseta de la selección española de fútbol, con el escudo nacional a la altura del corazón. La imagen fue colgada un mes antes de la detención de ambos y empeora, desde el punto de vista abertzale, con las camisetas del Real Madrid que componen el telón de fondo de la fotografía.
Los etarras en camiseta no actúan con voluntad de profanación, o con disimulo para despistar a sus captores. La alegre convicción españolista que exhiben en la imagen no se improvisa. Al compatibilizarla con la práctica del terror contra ese Estado, demuestran que las sucesivas y contradictorias causas que abrazan les resultan indiferentes. Se empapan del ambiente, animados por el espíritu de aventura de quienes ejercen de aprendices de palestinos en la región más rica de Europa. Para los dos entusiastas de la camiseta y la sangre rojas, tanto la cárcel como la muerte ajena son irreales. Por fortuna, han ingresado en la primera antes de provocar la segunda. Desde allí disfrutarán del mundial de Sudáfrica, envueltos de nuevo en los colores nacionales. Su foto de facebook demuestra que nunca imaginaron la dureza de la prisión.
En una misma semana, Aznar insulta a ciudadanos españoles y ETA homenajea al símbolo más consolidado de la nación, por encima de la bandera. Los etarras han ido más lejos que la mayoría de aficionados, demasiado pudorosos para disfrazarse de futbolistas. De aplicar los códigos vigentes en el terrorismo aéreo, se detendrá preventivamente a los portadores de esa prenda que contiene etarras en su interior, además de prohibir de inmediato su comercialización, por no hablar del cierre inminente de facebook. Una simple foto demuestra que ningún país aspira a la independencia futbolística. El balón es la teocracia global.


Las ‘miembras’ inglesas
18 Febrero 2010

El Reino Unido también tiene ministra de Igualdad, pero con talento. La controvertida Harriet Harman, número dos de Gordon Brown en las filas laboristas, sentencia un día que “la BBC no permite que las mujeres envejezcan” y, en su última cruzada, abomina contra el término chairman o presidente, porque considera inaceptable el sufijo masculino -man. La diferencia con las feministas españolas radica en que no persigue la equiparación apoyada en la fórmula chairwoman o mujer presidente, sino la amputación en chair, el trono con independencia de su ocupante.
Harman se apoya en la invariabilidad del artículo determinado inglés –the es el, la, los o las– para neutralizar la diferencia de género. En cambio, las defensoras españolas –en inglés tampoco habría diferencia con “los defensores españoles”– de la supresión de jerarquías sexuales propenden a feminizar las palabras con mayor o menor fortuna. Las “miembras” de Bibiana Aído, herederas de las “jóvenas” de Carmen Romero, serían indistinguibles en el idioma de Shakespeare y de los hooligans, donde se disuelve el problema entre “presidente” y “presidenta”. Las inglesas no quieren distinguirse como “juezas”, aspiran a uniformarse en “jueces”.
El combate de la homogeneización anglófona frente a la escisión hispana se plasma en contradicciones. Las profesionales de la escena castellana abrazan el término actriz, frente al masculino actor. En  cambio, el gremio sajón desprecia por discriminatorio el diferenciador actress. Las actrices anglosajonas exigen ser actors, y así son denominadas por consenso. Lo mismo vale para poeta y poetisa. También aquí, la ventaja de Penélope Cruz es que no se necesita llamarla actor ni actress. Más allá de su fijación con las heridas del lenguaje, Harman debería concentrarse en que las ministras –o ministers– de Brown alcanzaran la paridad española en número, además de en nombre. La situación empeora en Francia o Italia, donde se restringe incluso la mutabilidad del artículo. “El abogado Patrizia” o “el ministro Sophia” son frases que sorprenden a un lector castellano.


Nadal-Shakira, el cuerpo global

Rafael Nadal y Shakira exhiben ese tipo de anatomías a cuyo propietario no le preguntaríamos jamás “¿en qué estás pensando?” El tenista y la cantante tienen problemas para acceder a un avión, porque sus músculos son armas de destrucción masiva. En el videoclip no se abrazan, colisionan como dos blindados. No son foto de portada, su despliegue energético se expande hasta la contraportada. Su suma colma los sueños eróticos de todos los habitantes del planeta. Son el cuerpo global. Un genio del márketing ha inventado a Brangelina 2.0, ahora que los originales se han desteñido.
La subestimada Leire Pajín sólo se equivocó de protagonistas, al vaticinar un “acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta”. La visionaria atribuyó a Obama y Zapatero la conjunción galáctica de Shakira y Nadal. Si sufre del corazón, centre la mirada en uno solo de los protagonistas de esas fotos, la visión de la totalidad podría matarle. Son dos cuerpos hechos el uno para el otro, tan compactos que son irrellenables de alma u otras fruslerías. Comparten la intensidad profesional, ahora entendemos a quién nos recordaban los aullidos que acompasaban cada golpe del tenista.
Cuerpos globales y periféricos, nada de Costa Oeste norteamericana ni de albura de las nieves rusas. Shakira se impuso la fama como objetivo, aunque tuviera que rebozarse en chocolate para coronarla. En cambio, al mallorquín le pillaron los focos por sorpresa. Hoy comparten una dedicación tan exclusiva al público que el romance queda descartado por falta de tiempo. Esa corporeidad a dúo no se improvisa, están a punto de alcanzar el grado más elevado de la celebridad, que es la ostentación solidaria. De este modo, unos centenares de niños tanzanos serán apadrinados por la sensacional pareja. Las fotos con la cantante colombiana componen la humillación definitiva que Nadal le ha infligido a Federer, el cual a buen seguro no rodará un vídeo con el equivalente suizo de Shakira. Tendrá que conformarse con seguir ganando torneos del Grand Slam, pobre.


El periódico muere cada día
15 Febrero 2010

Nunca había tenido muy claro en qué consistía esta profesión, hasta que empezaron a proliferar los artículos que decretaban la muerte de los periódicos. Comprendí entonces que periodismo es lo contrario de las elegías de sus enterradores, extraídos a menudo de los profesionales mejor pagados del gremio. No pararán hasta que no firmen la columna “Este periódico no debería haber salido a la calle”. Cuando algún amigo se lamenta de que no le publican una colaboración imprescindible para la convivencia ciudadana, le recomiendo que escriba un texto diagnosticando la extinción de la prensa. La acogida será inmediata, pero el género necroperiodístico está tan concurrido que sus practicantes han de anticipar la desaparición del papel escrito para mañana mismo.
De continuar el bombardeo, para seguir creyendo en la prensa habrá que dejar de leerla. Los agoreros bienhechores han descubierto con cierto retraso que el periódico muere cada día, con su voluntad de imperfección a cuestas y la determinación camusiana de que la enfermedad conlleva una convalescencia. Los enterradores prematuros coinciden con los poderosos en que si la prensa no existiera, no haría falta prohibirla o censurarla según los casos.
Por supuesto, todo está en internet pero, al examinarla con cierta detención, observamos que la omnipotente se limita a repercutir infinitamente los frutos de la cosecha de periódicos, sin más aportación que el ruido. Por tanto, la prensa recibe ataques de quienes viven de ella y de quienes no sobrevivirán sin ella, aunque la red ha sido magistral en inventar lo que ya existía. Por desgracia, nos falta espacio para describir un negocio que ahuyenta a su clientela en vez de mimarla. Tampoco nos extenderemos en la comunión laica con miles de lectores, para no incurrir en la grandilocuencia de los sepultureros. Desde la liviandad que la experiencia humana acredita, se trata de preservar lo que mi maestra Fraçoise Giroud denominaba “el rumor del mundo”. Ahí radica el papel de los periódicos de papel.


Cerdó se aferra a la escoba
12 Febrero 2010

El vigente eslogan de Emaya reza que “Palma la ensuciamos todos, pero sólo la limpia UM”. Literalmente, además. Cristina Cerdó no se aferra desesperadamente a la escoba para asear la cuarta capital más sucia de España –duele pensar incluso en la primera–, sino porque la empresa que preside gracias tan sólo a que milita en el partido adecuado debería enfrentarse a una auditoría. En una muestra de aquilatado heroísmo, la secretaria de Miquel Nadal se encastilla en una compañía prosaica, porque ella suspiraba con ponerse al frente del consejo de Louis Vuitton.
UM no se presenta a las elecciones, sino que aspira directamente a las empresas públicas. Umaya quintaesencia el perfil genético del partido que ensucia todo lo que toca. Para UM, la política consiste en recaudar a costa de los ciudadanos, y en su bastión de Cort desea reiterar su fidelidad a la naturaleza del partido. Calvo no posee la presunción de inocencia, porque no se barre en un año la basura que se ha permitido proliferar durante tres. La alcaldesa puede agradecer su déficit de autoridad a Antich, que malacostumbró al partido de Cerdó nombrando a cualquiera de sus militantes que se presentara a ocupar un cargo. Así empezaron sus problemas con Nadal.
Emaya sólo puede presidirla el PSOE como solución de emergencia, y bajo la cláusula de que no cabe presumir limpieza en un partido que ha sido tan tolerante con la corrupción bajo su mando. La empresa puede colocarse también bajo el timón del PP municipal, que debe contar todavía con algún experto en vaciar la tarjeta de crédito de las compañías públicas en prostíbulos. La única felicidad de esta época de vértigo es que UM no tiene derecho a nada, pese a su probada eficacia en la gestión de las basuras. Si sus militantes ya han recurrido a la agresión física interna, pueden imaginarse el sentir popular desde el exterior. Incinerarse dentro de la Umaya a la que han extraído tantos beneficios es una hermosa metáfora, de un partido convencido de que la ausencia de principios le evitaría afrontar finales.


Bono acuña el ronaldo
10 Febrero 2010

Unamuno destacaba que Dios colmó a los españoles de ingenio, porque el genio lo reservó para otras razas. Con más ingeniosos que ingenieros, José Bono anda sobresaliente en la pirotecnia verbal, por última vez al equiparar el presupuesto del Congreso con el “último fichaje estrella de la Liga”, del que le separan cuatro millones de nada. El presidente de las Cortes acuñaba de este modo la nueva moneda única, el ronaldo –el ibrahimovic, en la traducción catalana–. Su cotización oscila en torno a los 94 millones de euros, según las fluctuaciones del mercado. O sea, el salario mensual de 50 mil españoles. El cambio de denominación se hace imprescindible ante el acoso de los especuladores al euro. En la nueva escala, el subsidio de 425 euros a los parados sin cobertura pasará a llamarse “un minuto de Ronaldo” o ronaldinho.
La comparación de Bono está justificada, dado que los parlamentarios también votan con los pies, pero contiene ribetes peligrosos porque admite la réplica de que Ronaldo genera una expectación superior a su plantilla de congresistas, sin que pueda eludir su responsabilidad personal en ese desfase de audiencias. En mi limitada experiencia, nunca he visto a un niño luciendo una camiseta con el nombre del presidente del Congreso al dorso. Por citar a la mayor depredadora de la especie, una miss no dudaría entre un futbolista de campanillas y un honesto parlamentario, si lo hubiere.
Bono ha revelado que el Parlamento nos cuesta un ronaldo. Pretendía subrayar que su institución tiene un módico precio, pero nos ha confirmado simplemente que también el absentista Ronaldo sale demasiado caro. Incluso quienes son más demócratas que madridistas conocen al goleador, pero su memoria flaquea si se les obliga a recordar los nombres de dos –o incluso uno– de los diputados por su circunscripción. En todo caso, aquí hemos venido a instruirnos sobre numismática, por lo que aceptamos con Bono que sus parlamentarios viven como Ronaldo y nos vamos a cambiar los últimos euros.


El otro libro de Jobs
9 Febrero 2010

Steve Jobs salió al escenario luciendo sus vaqueros raídos y sus deportivas –con esa vestimenta le impidieron la entrada en el lujoso hotel parisino donde Apple celebraba una fiesta–, para presentar su último producto. “Hemos llevado la innovación al límite”, anunció antes de esbozar la denominación que conmocionó de inmediato los mercados bursátiles. “Se llama libro”. Extrajo a continuación un objeto de 25×18 centímetros, que consistía esencialmente en un manojo de hojas de papel cosidas por uno de sus extremos, y envueltas primorosamente en dos láminas de cartón. Centenares de curtidos informáticos se abalanzaron entusiasmados sobre el objeto para zambullirse en su manejo, y tuvieron que ser contenidos por los servicios de seguridad.
Jobs mostró a la cautivada audiencia cómo se abría el libro. Señaló que el papel “no tiene el peligro de las radiaciones electrónicas, cuyos riesgos minimizamos en estudios que compramos carísimos. Nuestros ingenieros han demostrado que el papel posee las propiedades perfectas para impresionar la retina sin dañarla, facilitando el tránsito al cerebro”. Las páginas sucesivas “son accesibles instantáneamente sin necesidad de pulsar ni una tecla, con un simple gesto de los dedos”. Sobre la limpieza de la presentación, remarcó que “no tiene molestos pop-ups ni banners, tampoco gráficos ni vídeos absurdos que sólo distraen la atención sin aportar valor al texto central”.
Tras presentar el ingenioso sistema de archivo, mediante un índice de nombres al final del libro, el crepitar de una ovación llegó al observar que “hemos suprimido los comentarios de mentecatos que completan un texto de Tolstoi, porque se creen más inteligentes que él”. Jobs destacó que su libro “no sólo revolucionará la industria de la comunicación, sino que transformará a las personas”. Leyó unos fragmentos, ante el éxtasis de la multitud cuando pasaba las páginas. Anticipó para el año próximo un producto que revolucionará la relación con la pantalla, y del que sólo adelantó el nombre. “Lo llamaremos televisión”.


Sa Feixina a Michael Jackson
4 Febrero 2010

El movimiento doctrinal llamado memoria histórica no alcanza el rango paródico con la causa general de Garzón contra el franquismo, sino con la excavación general en busca de Lorca, una peripecia necrófila que ha elevado al poeta a la categoría de protagonista de un número de Monty Python. En Mallorca, los símbolos más voluminosos de la connivencia con la dictadura son la catedral de Palma y el monumento al crucero Baleares. Cort ha decidido que el segundo de ellos no será derribado, por respeto a sus valores arquitectónicos. Proceder a su demolición en atención a su inexcusable fealdad obligaría a demoler asimismo el inacabado Palau de Congressos, todavía más detestable.
Aunque milito en la Asociación para la Recuperación del Olvido Histórico, no me sustraigo a los méritos artísticos del monumento salvaguardado, una estética con la que he visto ferozmente comprometidos a los numerosos mamíferos de dos o incluso cuatro patas que lo utilizan como urinario. Sin duda por el recogimiento que aporta, el pétreo mingitorio de sa Feixina es uno de los más concurridos de la isla, y nadie se entregaría a esa actividad esencial en un entorno carente de atractivo.
Al preservar el monumento y eliminar su decoración, Cort ha efectuado un alegato postmoderno. Con leves alteraciones, una misma obra de arte puede exaltar el franquismo o la concordia. Contra los nostálgicos de ambos bandos, vamos a comportarnos como si Franco ya no existiera, porque no vende ni un paquete turístico. La redecoración del monolito de los Caídos debe venir acompañada de su consagración a la memoria histórica de una figura que atraiga a unos millones de visitantes. Dado que nadie se acuerda de Lady Di, la construcción ex patriótica se reconvertirá en el Memorial Michael Jackson, por mucho que Grosske insista en dedicarlo a Fidel Castro y que las asociaciones culturales pretendan que conmemore la victoria del Real Mallorca en la Copa. La advocación se complementará con una leyenda sucinta: “Sa Feixina a Michael Jackson. Prohibido orinar”.


Cada película con su Oscar
3 Febrero 2010

Nadie olvida a la mujer de su vida pero, si te preguntan por las mujeres de tu vida, te salen demasiadas. Ampliar una lista es peligroso, porque en una relación de las diez mejores películas del año, por fuerza hay que incluir a varias que también merecen figurar entre las diez peores del año. Hollywood se ha excedido en la autoestima, al duplicar las nominaciones al Oscar a la mejor película. Imbuidos de la función del periodismo como servicio público, ordenamos por calidad las siete ya estrenadas:
Avatar. Ganan los indios, los ecologistas y los nacionalistas, aplaudimos la masacre de norteamericanos. A nadie le molesta celebrar un producto de dibujos animados más que a mí, pero Pandora es el nuevo mundo. La película del año.
District 9. Es el anti-Invictus, otro excelente telediario que tiene el coraje de denunciar el racismo de los sudafricanos de color con unos alienígenas metálicos. Aspera y absorbente, el cine como experiencia inalcanzable para internet.
Up in the air. Si te han de despedir del trabajo, que sea George Clooney, en el esfuerzo más serio de su carrera por simular una interpretación. Congela las sonrisas, como No es tan fácil. Salí enamorado a perpetuidad de Vera Farmiga, ojalá derrote a la insípida Penélope Cruz.
En tierra hostil. Otro telediario, ambientado en Irak para que los españoles entiendan su absurda misión en Afganistán. Como en las restantes nominadas y en la vida misma, el recién llegado es el enemigo.
Malditos bastardos. Patrocinada por Esperanza Aguirre, como su propio nombre indica. Con Tarantino ocurre lo mismo que con Brad Pitt, los tenemos demasiado vistos. Gran escena en el bar.
Un tipo serio. Figura en la lista de las diez peores películas del año actual. Los hermanos Coen creen que pueden ser cómicos sin esfuerzo, cuando Woody Allen nos saturó de humor hebreo antisemita. A ver si se atreven con el Islam.
Up. Tiene que haber formas más delicadas de torturar a un niño. Dibujos animados para ancianos.


Salinger resucita a Lennon
1 Febrero 2010

La muerte de J. D. Salinger no ha significado su desaparición, que ocurrió décadas atrás. Le sobrevive Thomas Pynchon, en el género literario de los autores que se niegan a la expropiación mediática de su biografía. El imitador europeo de esta aversión de matriz estadounidense es Milan Kundera, por motivos turbios que empiezan a aclararse. Como demuestra el comienzo de este párrafo, no se construye un artículo atractivo con escritores huidizos, por lo que el fallecimiento del novelista se aprovechó para desviar la atención hacia John Lennon, un icono intergeneracional.
La muerte de Salinger ha resucitado a Lennon, debido a que el asesino del Beatle no sólo devoró El guardián entre el centeno antes de cometer el crimen, sino que lo hojeó inmediatamente después de disparar contra el músico. También leyó un fragmento de las peripecias de Holden Caulfield al jurado del juicio consiguiente. Hoy sólo hubiera seleccionado el volumen que debía barnizar culturalmente su magnicidio tras intensas negociaciones con las editoriales ávidas por promocionar sus títulos. Hay que agradecer a los generadores de metáforas literarias que se hayan detenido en el intérprete de Imagine, sin rebajarse a rescatar la película Conspiración –Mel Gibson, Julia Roberts–, cuyo sustrato es la novela de Salinger. La grandeza del alma humana consiste en que las mismas palabras que impulsan a un cerebro al exterminio conducen a otro a la somnolencia.
En la era de Al Qaeda, se debería prohibir El guardián entre el centeno por incitación a la violencia, y disparar sobre los pasajeros que lo llevaran en un aeropuerto. Fue Obama quien ligó a Salinger con Bin Laden. Tras el fallido atentado aéreo de Detroit, recriminó a puerta cerrada a los servicios de inteligencia que “la hemos fastidiado”, utilizando un verbo tabú por su etimología sexual hasta que aparece en labios de Caulfield, y próximamente en alguna declaración de Esperanza Aguirre. Llamamos clásicos a los libros que no necesitamos leer para que se entrometan en nuestro destino.