Antich, fumador pasivo de UM
12 Marzo 2010
Al día siguiente de la reedición del pacto PSOE/UM, Dios castigó a Mallorca con una fenomenal nevada, y esto es sólo el principio. Nadie entiende el comportamiento errático de Antich. Nosotros tampoco, pero eso no nos privará de desentrañarlo. En síntesis, el president se ha vacunado contra la gripe A inoculándose el virus que cree atrofiado. Vuelve a pecar de inocente, porque UM sólo ingresará en la decencia cuando haya explorado cualquier otra alternativa. Los socialistas se contaminan en aras de un bien superior, adelantarse al PP en el cortejo del eterno parásito.
El nuevo pacto contempla la reforma del código ético para que incluya el robo entre las conductas tolerables, aunque sólo bajo condiciones estrictas. En su redacción actualizada, se considera éticamente compatible a todo político balear que no participara decididamente en el bombardeo de Hiroshima. UM contribuirá a su regeneración con un cambio de denominación, que le permita mantener los comportamientos que han forjado su celebridad continental. A diferencia de Bauzá, ningún líder nacionalista ha esbozado una tímida disculpa por sus malabarismos económicos con dineros públicos. Al contrario, ahora son invitados a reconciliarse con sus carísimos principios.
Como todo fumador activo, Antich piensa que los fumadores pasivos sólo se contagian de la estética cool del tabaquismo. Por tanto, está dispuesto a tragarse el humo –hUMo era un chiste demasiado fácil–, sin reparar en el perjuicio para sus pulmones electorales. Si el president fuera malicioso, deberíamos barajar la hipótesis de que se abraza a los nacionalistas contagiosos porque así acelera la entrada en prisión de los clásicos del partido, que dejan de estar protegidos por el manto de la indiferencia popular hacia quienes carecen de poder. La sanación de UM requería de un silencio purificador más allá de los focos, pero los socialistas la han obligado a mantenerse fiel a sí misma, con el coste archisabido para las arcas públicas. El eslogan de las próximas elecciones, “Votar a Antich te costará trabajo, votar a UM te dará trabajo”. Como de costumbre.
La ‘mili’ de los jubilados
10 Marzo 2010
La evidencia de que las personas se mueren después de jubilarse, si no lo han hecho antes, ha sido moldeada arteramente para defender que ese fatal desenlace –y la erosión previa de las facultades físicas o cognitivas– se debería al abandono siempre prematuro del salutífero régimen laboral. De paso, esta hipótesis apuntala la idea gubernamental de prolongar la edad de jubilación, porque con la actual no hay forma de sufragar el parque de coches oficiales. Al entregar gratuitamente dos años suplementarios de su vida al Estado, los jubilados se someten a una nueva mili.
Si a la exacción de tres años íntegros de vida en dos fases se le suman los periodos trabajados para pagar impuestos, todos hemos sido funcionarios durante al menos dos décadas. Frente a la propaganda que garantiza que la insistencia laboral rejuvenecerá a los ciudadanos –de momento no se ha sugerido que también tenga virtudes adelgazantes–, se omite que el primer servicio militar transcurrió en plenitud, en tanto que el segundo cursará al borde de la decrepitud. El énfasis en la inflación de la esperanza de vida hasta edades matusalénicas oculta que la esperanza de vida libre de incapacidad alcanza niveles mucho más modestos. Curiosamente, se cifra en 67 años. Por tanto, el ser humano trabajará hasta que resulte inservible, como un eficiente robot. Para ese momento, Corbacho recomienda un fondo privado de pensiones.
Aceptar que jubilarse daña la salud conduce a la idea, tal vez exagerada, de que el trabajador debe el perfeccionamiento individual al sudor de su frente. En tal caso, tendría que pagar a cambio del privilegio de gozar de un empleo que lo mantiene en forma, iniciativa que aplaudiría la CEOE. Mientras nos maravillamos de que la lucha contra la obsolescencia del ser humano se simultanee con la planificación de ese arrinconamiento a cargo de la tecnología, las teorías sobre la jubilación perniciosa vienen desmentidas por los 400 mil prejubilados cincuentones. Son los reyes de la creación, y se conservan bastante bien con una dieta intensiva de fútbol televisado.
Toros a mandíbula batiente
8 Marzo 2010
La campaña de promoción de la fiesta nacional, a cargo de Esquerra Republicana, enfrenta en el Parlament catalán a los dos colectivos planetarios con menor sentido del humor. Entusiastas y detractores de matar artísticamente a toros concurren en la pasión netamente española que depositan en la ceremonia, tan exaltadora para unos como sanguinaria para sus antagonistas. El debate no pretende reconciliarlos, sino impermeabilizarlos y reforzar su melodramatismo. Cuesta abrir un hueco en las trincheras, para incrustar a quienes calificamos ese espectáculo tremendamente afectado como el deporte más aburrido de la historia, un matadero a cámara lenta donde los seis astados parecen un centenar. Salvo que toree Jesulín.
Antes vería una retransmisión de golf que esa arenosa partida de ajedrez con dos piezas. En contra de los argumentos esgrimidos por los taurófobos y minimizados por los taurófilos, las corridas pecan por escasez de violencia. En su actual configuración sólo se divierte el torero, y encima ha disminuido el número de cogidas. Se debería permitir a los espectadores que dispararan desde los tendidos sobre la bestia –sobre cualquiera de ellas–. También se podría inflar al toro de explosivos, que se activarían en contacto con el estoque para provocar una deflagración que dejara las carnes humeantes en disposición para la parrillada.
Los toros se han hecho incruentos por previsibles, necesitamos más destripamientos. Con un 99.999999 por ciento de victorias de uno de los mamíferos enfrentados, la fiesta nacional es tan igualada como la Liga nacional. Si se estableciera un 80 a 20 más racional –aunque siga siendo a favor del bípedo–, no sólo se repoblarían las plazas, también se simbolizaría con mayor fidelidad lo que unos españoles piensan de otros, y su peculiar concepto de la convivencia. De lo contrario, los festejos con picadores devendrán tan inofensivos como los bailes regionales. Las corridas son hoy festivales comicotaurinos que se disfrutan a mandíbula batiente, el único ultraje que puede hermanar a entusiastas y detractores.
Quién hará de Munar
4 Marzo 2010
Cuando un pueblo se apasiona por la presidenta de su empresa de alcantarillado, ha entrado en descomposición. Así Mallorca, donde la degradación de Maria Antònia Munar a Cristina Cerdó presagia un futuro en que debamos interesarnos por Rosa Puig o, peor todavía, por Antoni Pascual. Hacemos malabarismos para entretenerles con el futuro president del Parlament o con el triple salto mortal de las mociones de censura en Cort, Consell y Govern. Nos autoengañamos para esquivar la pregunta fatídica, quién hará de Munar. Monopolizaba la mitad de la prosa política local, ha fascinado a la vecina España por su desfachatez tan chic.
Cada vez que escribo la palabra Cerdó, me replanteo mi opción profesional, no la colocaremos en la portada de Abc ni con ayuda de su estilista. Es la típica concejala que sólo puede ser elegida mediante una campaña fraudulenta, según su propio partido ha reconocido. De hecho, 300 mil euros parece un precio barato, para colocar a las dos joyas de UM en Cort. Desde que Cerdó preside Emaya, no he vuelto a beber agua del grifo, un gesto que no habrá pasado desapercibido en la cuenta de resultados de la empresa.
Miquel Nadal era un pésimo imitador de Matas, pero forzando las metáforas le conferimos una estatura de malo con cicatriz, siempre por debajo de sus auténticas fechorías. Tras las dimisiones, la ética nos impide martirizar eternamente a la audiencia con los balbuceos de Antich –quiere volver a gobernar con UM, cuando ni UM se atrevería a gobernar con UM– o de sus dos vicepresidentes menorquines. Los cazadores de talismanes miran hacia Cati Julve, pero su cáscara de inocencia impide que aflore esa maldad chanel que siempre sintetizó a Lady Diada. Los más optimistas señalan a Armengol y Calvo, pero tendrían que vestirse. El sustituto podría ser un hombre, claro. Debería serlo, si atendemos a la trayectoria imperativa de la poliimputada, pero repase los bancos parlamentarios sin dormirse. Sustituir a Munar es más urgente que condenarla, aunque ella no distinguiría entre ambas penas.
Sí, deben ver ‘Avatar’
3 Marzo 2010
Antaño, en las tertulias cinematográficas comentábamos los estrenos de la semana. Hogaño se conversa sobre el cine que no se ha visto ni se piensa ver, intentando que el único espectador de la reunión confirme nuestra deserción de las salas, por la pésima calidad de la cartelera. Debido a esta disfunción, Avatar es la película más vista de la historia por personas que no conozco. Dicho de otra forma, me he cruzado con todos los seres humanos que no se han enfrentado a la producción de James Cameron. La mayoría aguarda a que llegue a su sofá, los empedernidos se la han descargado de internet con el diálogo superpuesto de una película porno y subtítulos en finlandés.
En los disidentes de Avatar opera el mecanismo de que tantos millones de espectadores por fuerza han de estar equivocados. Siento decepcionarles, pero hay que contemplar ese festival de biología sintética para mantenerle el pulso a la civilización. Hasta ahora he tenido que empujar a los renuentes uno a uno, o sea que este artículo economizará mis esfuerzos. No tiene sentido mantenerse en el lado oculto del planeta Pandora, descrito con una portentosa exhibición de recursos artificiales. Degustar ese portento de coherencia gramatical equivale a asomarse al borde de la realidad. Para los más exigentes, contiene incluso una interpretación artística, a cargo de Sigourney Weaver.
No entiendo la alergia de los pasolinis y demás avifauna cultural a matricularse en Avatar, porque Cameron ha consagrado su última creación a quienes se resisten a su influjo, tales que ecologistas, nacionalistas y demás visionarios. El mensaje catastrofista del director establece que la voluntad de destruir la Tierra no era algo personal, porque la especie humana se hubiera comportado con idéntica saña contra cualquier otro edén. El único lugar del Universo donde fracasaría Avatar es Pandora, dado que sus habitantes se negarían a la tecnología 3-D por una elemental cuestión de principios. Además, ellos ya se saben la historia y su auténtico final.
Castro entierra a Lula
2 Marzo 2010
Lula da Silva fue un día Orlando Zapata, el preso político cubano cuyo cadáver ha empujado discretamente debajo de la alfombra. El presidente brasileño también fue un obrero en huelga de hambre contra la dictadura pero, enfrentado a su prolongación caribeña frente al castrismo, prefirió criticar el ayuno, con el respaldo del silencio inicial de Zapatero. Los gobernantes –de Blair a Obama– no pugnan por reivindicar su pasado, sino por olvidarlo, con la voluntad secreta de traicionarlo. En la guerra de los países emergentes BRIC contra la Unión Europea, a Brasil, Rusia, India y China se les supone un plus de ingenuidad, la sinceridad cocida con el hambre. En cambio, Lula demuestra que su aspiración es la duplicidad occidental.
Castro presume de haber enterrado a una decena de presidentes estadounidenses, y ahora puede incluir a Lula en su victimario. Quienes auxilian a dictadores en apuros, acaban compartiendo su agonía. El desprecio explícito del presidente brasileño hacia Zapata contrasta con la valentía de sus declaraciones precedentes, y por lo menos no puede atribuirse al racismo. Surgió de los mismos labios que manifestaron que “la crisis económica ha sido causada por el comportamiento irracional de personas blancas con ojos azules”. Por tanto, su único mensaje era el reforzamiento de la leyenda castrista.
Con perdón, Zapata es lo de menos. Un disidente sin biografía ha inclinado para siempre la balanza en contra de los Castro, además de desenmascarar a Lula. Los crímenes que se achacan al albañil fallecido enfatizan la debilidad de La Habana, que se limita a reproducir la prosopopeya de los juicios amañados durante el imperio soviético. Aquellas farsas se ensayaban incluso como dramatizaciones, antes de estrenarlas frente a una audiencia. Entonces como ahora, los dictadores anteponen el escarmiento a la verdad. Después de centenares de muertes, nadie sabe por qué tenía que ser Zapata, pero sólo podía ser él. Así en Cuba como en China, vuelve a demostrarse que la represión no mide el monolitismo de las dictaduras, sino su miedo.
No se abuchea sólo al Rey
25 Febrero 2010
La libertad de expresión no se limita a la gestualidad obscena de Aznar o de John Cobra. Ampara también la escenificación de ideas odiosas para un colectivo, ya sean las caricaturas de Mahoma o el abucheo a los Reyes en la final de Copa de baloncesto. La sentencia del Tribunal Supremo, que rechazaba las injurias de Batasuna al jefe del Estado en su visita a Guernica en 1981, se remontaba a los césares romanos para reclamar los efectos salutíferos de la crítica al poder, por descarnada o caprichosa que parezca.
Para cualquiera que no sea el árbitro de la contienda, tiene mérito recibir la atención insultante de los asistentes a un encuentro deportivo. A los monárquicos enardecidos no debe preocuparles que el Rey suscite animadversión, sino que provoque indiferencia. Los menores de treinta años –edad predominante entre los autores de la pitada– ni siquiera tienen interés en pronunciarse sobre monarquía y república, que consideran igualmente trasnochadas aunque Letizia tiene su aquél. Con la mitad de este colectivo fuera del mercado laboral, no peligra tanto la corona como el entramado incapaz de enderezar esa situación. Al valorar la entrada del jefe de Estado en política para decretar que el Gobierno está desnudo, se escamotea la hipótesis de que lo haya hecho en defensa propia.
En la patria jacobina, a Sarkozy también le abuchean La Marsellesa en París. En Estados Unidos, el enemigo no es Obama sino Washington. Por ello, polarizar los pitidos regios en un arrebato nacionalista resulta sedante pero simplificador. Ante los signos que emite la actualidad –la gripe A, una pitada regia–, la hipérbole resulta tan arriesgada como el soslayo. Los insultos en el pabellón no sólo apuntan al Rey, pueden reflejar el estallido contra un trabajador banquero que se jubila con 14 mil millones de pesetas de pensión, mientras el gobernador del Banco de España acusa a los trabajadores no banqueros de falta de productividad. Como de costumbre en la historia mundial, se utiliza a los Reyes porque encarnan un síntoma muy gráfico.
El escáner portátil
Para minimizar la probabilidad de un atentado aéreo, los pasajeros serán obligados a viajar desnudos en los aviones, con los brazos en alto durante todo el vuelo. Las azafatas, equipadas con armas de grueso calibre, dispararán con obstinada determinación contra quienes incumplan este protocolo, o lo harán aleatoriamente sobre el pasaje para disuadir a presuntos terroristas. Una cuestión aflora de inmediato ante este horizonte de invulnerabilidad, ¿por qué sólo en los aviones?
O dicho de otra forma, cómo sabemos que la persona contra la que dialogamos plácidamente en un café, después de haberla conocido a través de match.com, no es un terrorista dispuesto a inmolarse en cuanto pronuncies una impropiedad o discrepes sobre su marca de colonia. Tal vez no te parece más gordo porque manipulaba su foto de internet, sino porque se ha arrollado un cinturón de explosivos.
La solución es el escáner portátil. De Apple, por supuesto. Antes de sentaros a la mesa, le haces un barrido con este artilugio de diseño, que recogerá hasta sus pensamientos más oscuros. El aparato puede programarse en el modo sentimental, que detectará las intenciones románticas del recién conocido. Además, una alarma estridente acompañará cualquier promesa falsa que emita sobre vuestro futuro en común.
Colocando el dispositivo en el modo terrorista –de menor enjundia–, en la pantalla se anotará el porcentaje de riesgo violento de la persona en cuestión. Si supera el umbral del 75 por ciento, los convenios de la Unión Europea te autorizan a abalanzarte sobre ella y someterla a un ahogamiento simulado, con ginebra en el caso de que te encuentras en un establecimiento que la expenda. El escáner portátil no sólo hubiera evitado la mayoría de atentados de Al Qaeda registrados en citas a ciegas. También posee una proyección erótica significativa, porque ya nadie buscará las vulgares fotos de Megan Fox desnuda, sino penetrada por los rayos X. Y como argumento irrefutable a su favor, se puede tener un escáner portátil y seguir pasando miedo. Qué gozada.
Etarras en camiseta
23 Febrero 2010
El mayor desafío a la ley de partidos políticos sería inscribir una formación denominada Batasuna Española, con candidatos que alternaran los trajes regionales respectivos. Como de costumbre, esta boutade daliniana ha sido desbordada por la realidad virtual de facebook, donde dos presuntos etarras aparecen enfundados en la camiseta de la selección española de fútbol, con el escudo nacional a la altura del corazón. La imagen fue colgada un mes antes de la detención de ambos y empeora, desde el punto de vista abertzale, con las camisetas del Real Madrid que componen el telón de fondo de la fotografía.
Los etarras en camiseta no actúan con voluntad de profanación, o con disimulo para despistar a sus captores. La alegre convicción españolista que exhiben en la imagen no se improvisa. Al compatibilizarla con la práctica del terror contra ese Estado, demuestran que las sucesivas y contradictorias causas que abrazan les resultan indiferentes. Se empapan del ambiente, animados por el espíritu de aventura de quienes ejercen de aprendices de palestinos en la región más rica de Europa. Para los dos entusiastas de la camiseta y la sangre rojas, tanto la cárcel como la muerte ajena son irreales. Por fortuna, han ingresado en la primera antes de provocar la segunda. Desde allí disfrutarán del mundial de Sudáfrica, envueltos de nuevo en los colores nacionales. Su foto de facebook demuestra que nunca imaginaron la dureza de la prisión.
En una misma semana, Aznar insulta a ciudadanos españoles y ETA homenajea al símbolo más consolidado de la nación, por encima de la bandera. Los etarras han ido más lejos que la mayoría de aficionados, demasiado pudorosos para disfrazarse de futbolistas. De aplicar los códigos vigentes en el terrorismo aéreo, se detendrá preventivamente a los portadores de esa prenda que contiene etarras en su interior, además de prohibir de inmediato su comercialización, por no hablar del cierre inminente de facebook. Una simple foto demuestra que ningún país aspira a la independencia futbolística. El balón es la teocracia global.
Las ‘miembras’ inglesas
18 Febrero 2010
El Reino Unido también tiene ministra de Igualdad, pero con talento. La controvertida Harriet Harman, número dos de Gordon Brown en las filas laboristas, sentencia un día que “la BBC no permite que las mujeres envejezcan” y, en su última cruzada, abomina contra el término chairman o presidente, porque considera inaceptable el sufijo masculino -man. La diferencia con las feministas españolas radica en que no persigue la equiparación apoyada en la fórmula chairwoman o mujer presidente, sino la amputación en chair, el trono con independencia de su ocupante.
Harman se apoya en la invariabilidad del artículo determinado inglés –the es el, la, los o las– para neutralizar la diferencia de género. En cambio, las defensoras españolas –en inglés tampoco habría diferencia con “los defensores españoles”– de la supresión de jerarquías sexuales propenden a feminizar las palabras con mayor o menor fortuna. Las “miembras” de Bibiana Aído, herederas de las “jóvenas” de Carmen Romero, serían indistinguibles en el idioma de Shakespeare y de los hooligans, donde se disuelve el problema entre “presidente” y “presidenta”. Las inglesas no quieren distinguirse como “juezas”, aspiran a uniformarse en “jueces”.
El combate de la homogeneización anglófona frente a la escisión hispana se plasma en contradicciones. Las profesionales de la escena castellana abrazan el término actriz, frente al masculino actor. En cambio, el gremio sajón desprecia por discriminatorio el diferenciador actress. Las actrices anglosajonas exigen ser actors, y así son denominadas por consenso. Lo mismo vale para poeta y poetisa. También aquí, la ventaja de Penélope Cruz es que no se necesita llamarla actor ni actress. Más allá de su fijación con las heridas del lenguaje, Harman debería concentrarse en que las ministras –o ministers– de Brown alcanzaran la paridad española en número, además de en nombre. La situación empeora en Francia o Italia, donde se restringe incluso la mutabilidad del artículo. “El abogado Patrizia” o “el ministro Sophia” son frases que sorprenden a un lector castellano.
Nadal-Shakira, el cuerpo global
Rafael Nadal y Shakira exhiben ese tipo de anatomías a cuyo propietario no le preguntaríamos jamás “¿en qué estás pensando?” El tenista y la cantante tienen problemas para acceder a un avión, porque sus músculos son armas de destrucción masiva. En el videoclip no se abrazan, colisionan como dos blindados. No son foto de portada, su despliegue energético se expande hasta la contraportada. Su suma colma los sueños eróticos de todos los habitantes del planeta. Son el cuerpo global. Un genio del márketing ha inventado a Brangelina 2.0, ahora que los originales se han desteñido.
La subestimada Leire Pajín sólo se equivocó de protagonistas, al vaticinar un “acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta”. La visionaria atribuyó a Obama y Zapatero la conjunción galáctica de Shakira y Nadal. Si sufre del corazón, centre la mirada en uno solo de los protagonistas de esas fotos, la visión de la totalidad podría matarle. Son dos cuerpos hechos el uno para el otro, tan compactos que son irrellenables de alma u otras fruslerías. Comparten la intensidad profesional, ahora entendemos a quién nos recordaban los aullidos que acompasaban cada golpe del tenista.
Cuerpos globales y periféricos, nada de Costa Oeste norteamericana ni de albura de las nieves rusas. Shakira se impuso la fama como objetivo, aunque tuviera que rebozarse en chocolate para coronarla. En cambio, al mallorquín le pillaron los focos por sorpresa. Hoy comparten una dedicación tan exclusiva al público que el romance queda descartado por falta de tiempo. Esa corporeidad a dúo no se improvisa, están a punto de alcanzar el grado más elevado de la celebridad, que es la ostentación solidaria. De este modo, unos centenares de niños tanzanos serán apadrinados por la sensacional pareja. Las fotos con la cantante colombiana componen la humillación definitiva que Nadal le ha infligido a Federer, el cual a buen seguro no rodará un vídeo con el equivalente suizo de Shakira. Tendrá que conformarse con seguir ganando torneos del Grand Slam, pobre.
El periódico muere cada día
15 Febrero 2010
Nunca había tenido muy claro en qué consistía esta profesión, hasta que empezaron a proliferar los artículos que decretaban la muerte de los periódicos. Comprendí entonces que periodismo es lo contrario de las elegías de sus enterradores, extraídos a menudo de los profesionales mejor pagados del gremio. No pararán hasta que no firmen la columna “Este periódico no debería haber salido a la calle”. Cuando algún amigo se lamenta de que no le publican una colaboración imprescindible para la convivencia ciudadana, le recomiendo que escriba un texto diagnosticando la extinción de la prensa. La acogida será inmediata, pero el género necroperiodístico está tan concurrido que sus practicantes han de anticipar la desaparición del papel escrito para mañana mismo.
De continuar el bombardeo, para seguir creyendo en la prensa habrá que dejar de leerla. Los agoreros bienhechores han descubierto con cierto retraso que el periódico muere cada día, con su voluntad de imperfección a cuestas y la determinación camusiana de que la enfermedad conlleva una convalescencia. Los enterradores prematuros coinciden con los poderosos en que si la prensa no existiera, no haría falta prohibirla o censurarla según los casos.
Por supuesto, todo está en internet pero, al examinarla con cierta detención, observamos que la omnipotente se limita a repercutir infinitamente los frutos de la cosecha de periódicos, sin más aportación que el ruido. Por tanto, la prensa recibe ataques de quienes viven de ella y de quienes no sobrevivirán sin ella, aunque la red ha sido magistral en inventar lo que ya existía. Por desgracia, nos falta espacio para describir un negocio que ahuyenta a su clientela en vez de mimarla. Tampoco nos extenderemos en la comunión laica con miles de lectores, para no incurrir en la grandilocuencia de los sepultureros. Desde la liviandad que la experiencia humana acredita, se trata de preservar lo que mi maestra Fraçoise Giroud denominaba “el rumor del mundo”. Ahí radica el papel de los periódicos de papel.
Cerdó se aferra a la escoba
12 Febrero 2010
El vigente eslogan de Emaya reza que “Palma la ensuciamos todos, pero sólo la limpia UM”. Literalmente, además. Cristina Cerdó no se aferra desesperadamente a la escoba para asear la cuarta capital más sucia de España –duele pensar incluso en la primera–, sino porque la empresa que preside gracias tan sólo a que milita en el partido adecuado debería enfrentarse a una auditoría. En una muestra de aquilatado heroísmo, la secretaria de Miquel Nadal se encastilla en una compañía prosaica, porque ella suspiraba con ponerse al frente del consejo de Louis Vuitton.
UM no se presenta a las elecciones, sino que aspira directamente a las empresas públicas. Umaya quintaesencia el perfil genético del partido que ensucia todo lo que toca. Para UM, la política consiste en recaudar a costa de los ciudadanos, y en su bastión de Cort desea reiterar su fidelidad a la naturaleza del partido. Calvo no posee la presunción de inocencia, porque no se barre en un año la basura que se ha permitido proliferar durante tres. La alcaldesa puede agradecer su déficit de autoridad a Antich, que malacostumbró al partido de Cerdó nombrando a cualquiera de sus militantes que se presentara a ocupar un cargo. Así empezaron sus problemas con Nadal.
Emaya sólo puede presidirla el PSOE como solución de emergencia, y bajo la cláusula de que no cabe presumir limpieza en un partido que ha sido tan tolerante con la corrupción bajo su mando. La empresa puede colocarse también bajo el timón del PP municipal, que debe contar todavía con algún experto en vaciar la tarjeta de crédito de las compañías públicas en prostíbulos. La única felicidad de esta época de vértigo es que UM no tiene derecho a nada, pese a su probada eficacia en la gestión de las basuras. Si sus militantes ya han recurrido a la agresión física interna, pueden imaginarse el sentir popular desde el exterior. Incinerarse dentro de la Umaya a la que han extraído tantos beneficios es una hermosa metáfora, de un partido convencido de que la ausencia de principios le evitaría afrontar finales.
Bono acuña el ronaldo
10 Febrero 2010
Unamuno destacaba que Dios colmó a los españoles de ingenio, porque el genio lo reservó para otras razas. Con más ingeniosos que ingenieros, José Bono anda sobresaliente en la pirotecnia verbal, por última vez al equiparar el presupuesto del Congreso con el “último fichaje estrella de la Liga”, del que le separan cuatro millones de nada. El presidente de las Cortes acuñaba de este modo la nueva moneda única, el ronaldo –el ibrahimovic, en la traducción catalana–. Su cotización oscila en torno a los 94 millones de euros, según las fluctuaciones del mercado. O sea, el salario mensual de 50 mil españoles. El cambio de denominación se hace imprescindible ante el acoso de los especuladores al euro. En la nueva escala, el subsidio de 425 euros a los parados sin cobertura pasará a llamarse “un minuto de Ronaldo” o ronaldinho.
La comparación de Bono está justificada, dado que los parlamentarios también votan con los pies, pero contiene ribetes peligrosos porque admite la réplica de que Ronaldo genera una expectación superior a su plantilla de congresistas, sin que pueda eludir su responsabilidad personal en ese desfase de audiencias. En mi limitada experiencia, nunca he visto a un niño luciendo una camiseta con el nombre del presidente del Congreso al dorso. Por citar a la mayor depredadora de la especie, una miss no dudaría entre un futbolista de campanillas y un honesto parlamentario, si lo hubiere.
Bono ha revelado que el Parlamento nos cuesta un ronaldo. Pretendía subrayar que su institución tiene un módico precio, pero nos ha confirmado simplemente que también el absentista Ronaldo sale demasiado caro. Incluso quienes son más demócratas que madridistas conocen al goleador, pero su memoria flaquea si se les obliga a recordar los nombres de dos –o incluso uno– de los diputados por su circunscripción. En todo caso, aquí hemos venido a instruirnos sobre numismática, por lo que aceptamos con Bono que sus parlamentarios viven como Ronaldo y nos vamos a cambiar los últimos euros.
El otro libro de Jobs
9 Febrero 2010
Steve Jobs salió al escenario luciendo sus vaqueros raídos y sus deportivas –con esa vestimenta le impidieron la entrada en el lujoso hotel parisino donde Apple celebraba una fiesta–, para presentar su último producto. “Hemos llevado la innovación al límite”, anunció antes de esbozar la denominación que conmocionó de inmediato los mercados bursátiles. “Se llama libro”. Extrajo a continuación un objeto de 25×18 centímetros, que consistía esencialmente en un manojo de hojas de papel cosidas por uno de sus extremos, y envueltas primorosamente en dos láminas de cartón. Centenares de curtidos informáticos se abalanzaron entusiasmados sobre el objeto para zambullirse en su manejo, y tuvieron que ser contenidos por los servicios de seguridad.
Jobs mostró a la cautivada audiencia cómo se abría el libro. Señaló que el papel “no tiene el peligro de las radiaciones electrónicas, cuyos riesgos minimizamos en estudios que compramos carísimos. Nuestros ingenieros han demostrado que el papel posee las propiedades perfectas para impresionar la retina sin dañarla, facilitando el tránsito al cerebro”. Las páginas sucesivas “son accesibles instantáneamente sin necesidad de pulsar ni una tecla, con un simple gesto de los dedos”. Sobre la limpieza de la presentación, remarcó que “no tiene molestos pop-ups ni banners, tampoco gráficos ni vídeos absurdos que sólo distraen la atención sin aportar valor al texto central”.
Tras presentar el ingenioso sistema de archivo, mediante un índice de nombres al final del libro, el crepitar de una ovación llegó al observar que “hemos suprimido los comentarios de mentecatos que completan un texto de Tolstoi, porque se creen más inteligentes que él”. Jobs destacó que su libro “no sólo revolucionará la industria de la comunicación, sino que transformará a las personas”. Leyó unos fragmentos, ante el éxtasis de la multitud cuando pasaba las páginas. Anticipó para el año próximo un producto que revolucionará la relación con la pantalla, y del que sólo adelantó el nombre. “Lo llamaremos televisión”.
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